EN DIAGONAL
Ahora o nunca. CiU vive las próximas elecciones como una última oportunidad para reengancharse al poder y tratar de dar la vuelta a su situación política en Catalunya. La mano extendida que Zapatero le brindó el pasado viernes con la apelación a la estabilidad que puede aportar CiU supone volver a poner la miel en los labios de los dirigentes nacionalistas. Pero es sólo eso. Se equivocarían mucho los estrategas de CiU si fiaran todas sus esperanzas en los cantos de sirena de Zapatero y volverían a cometer los errores que tuvieron con el Estatut. Es verdad que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y la astuta seducción de Zapatero puede ser encantadora, pero habrían de darse condiciones muy especiales para que el PSOE o el PP tuvieran necesidad de gobernar con CiU. Opino que, de darse el caso, Zapatero buscaría antes otros aliados políticos menos costosos electoralmente que los catalanes de CiU. Es curioso porque no los citó el viernes, pero el líder del PSOE preferirá pactar antes con los nacionalistas gallegos y canarios, y, como se acaba de ver en el conflicto con Magdalena Álvarez, el PNV siempre está al quite para ayudar al PSOE.
Zapatero sabe, además, que más allá del aprecio que puede sentir hacia la centralidad de CiU, Mas y Duran exigirán unas contrapartidas que pueden generarle graves problemas con el PSC. Está claro que CiU sólo se avendrá a un pacto de estas características si alcanza un compromiso en Catalunya que pase por adelantar las elecciones catalanas o que hubiese un acuerdo con luces, taquígrafos y notario, de que el próximo president de Catalunya será del partido que obtenga más diputados. Y es que lo que más aterra a Mas es que se dé el caso, por tercera vez consecutiva, de que gane las elecciones del 2010 pero el tripartito acabe gobernando. Estas aspiraciones de CiU chocan frontalmente con las del PSC, que bajo ningún concepto querrá arriesgarse a un compromiso de este tipo por mucho que las encuestas que le hacen desde su gobierno le pronostiquen un crecimiento extraordinario. Por tanto, la opción de CiU dará mucha estabilidad, pero es demasiado complicada para el PSOE.
CiU debe de soñar con la victoria de Zapatero -gobernar con Rajoy en Madrid frente al tripartito en Catalunya sería todo un suicidio político-, esperar que gane por poca diferencia y que la aritmética parlamentaria ofrezca tales resultados que el PSOE no tenga otra alternativa que entenderse con CiU. Francamente, todo muy dificil.
Hay quien cree que el camino más fácil que tiene CiU para recuperar el poder no pasa tanto por Madrid como por Barcelona. Cambiar la estrategia de acoso y derribo contra Esquerra por la de la seducción -como hizo Mas en su conferencia del 20-N- para que las bases de ERC lleven a su dirección a un punto que no tenga otra alternativa que la de la mayoría nacionalista. Una parte de CiU está en ello, pero sólo una parte. Después del 9-M, puede ser la única vía que le quede a CiU.
Relevo generacional en ICV
De forma lenta, pero segura, Iniciativa está protagonizando un progresivo rejuvenecimiento de sus principales dirigentes. El histórico cuarteto que lidera la formación -Saura, Guillot, Bosch y Baltasar- está dejando paso a savia nueva; Joan Herrera, Dolors Camats, Pau Romeva o Josep Vendrell. Una prueba de la nueva situación es que el director de campaña del 9-M no será por primera vez en mucho tiempo Jordi Guillot sino que éste delegará en el joven Marc Rius.
Carod defiende el castellano
A rebufo del éxito de ventas que están teniendo muchos ensayos escritos por los propios líderes políticos, Josep Lluís Carod-Rovira también ultima un libro que estará en los quioscos el próximo trimestre. El libro se centra en explicar la viabilidad jurídica del referéndum para el 2014, y Carod reformula algunas de sus tesis y defiende la continuidad del castellano en la futura e hipotética Catalunya independiente.
Ley electoral, frenada
La ponencia que debe discutir la ley electoral no se constituirá hasta que haya un mínimo consenso. Las conversaciones que ha mantenido el conseller Joan Puigcercós, que ha impulsado el primer borrador, con los distintos partidos le ha llevado a tomar esta decisión y evitar que la ponencia acabe siendo un show mediático como la del Estatut.
jjuan@lavanguardia.es

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