LAS CARTAS BOCA ARRIBA
TONY BLAIR
Enrique VIII se estará revolviendo cabreadísimo en su tumba
Querido Primer Ministro...
Un curita pederasta norteamericano que comete la atrocidad de abusar de una menor ocupa mayor espacio en la Prensa de la progresía que la conversión al catolicismo del Primer Ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña. Un solo periódico español, entre los que yo he leído, se ha hecho eco del informe de la Christian Research, según el cual en Inglaterra acuden ya a la Iglesia cada domingo más católicos que anglicanos. La sordina con que ha sido distinguida su conversión al catolicismo, señor Blair, no hace otra cosa que subrayar el sectarismo de los que navegan al margen de la Historia. La serenidad de una esposa admirable, el tirón de Juan Pablo II, la honradez intelectual del socialista sincero que es usted, la profunda verdad de la doctrina católica, han producido el milagro de que un jefe de gobierno británico se convierta al catolicismo.
Enrique VIII se estará revolviendo cabreadísimo en su tumba del castillo de Windsor. Aquel Tudor, de invencible inclinación absolutista y ávido jugador de dados, se enfrentó con un Papa reticente a su voracidad sexual, repudió a nuestra Catalina de Aragón, se escindió de la Iglesia romana, fundó en 1534 la Iglesia anglicana, la encabezó por decisión autócrata, se casó después con Ana Bolena, con Jane Seymour, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr, y terminó con ellas como le vino en gana, sin descartar el asesinato más o menos legal.
Y ha venido usted, medio milenio después, cuando los Reyes y las Reinas son sombras azules y sacrificiales vagando por los salones decadentes de Buckingham Palace, a retornar al catolicismo. Ha sido usted, señor Blair, el líder más joven que ha tenido el laborismo, vencedor después, y reiteradamente, de elecciones democráticas, y un primer ministro con los pies en la realidad, eficaz, admirado y querido.
Desde que Gary Cooper se convirtió al catolicismo -Gary Cooper que estás en los cielos-, la Iglesia católica no se había encendido con una conversión tan popular como la suya. Ni tan discreta ni tan honrada ni tan sentida. Su actitud ante la vida, señor Primer Ministro, abre los caminos todos a la esperanza, a un entendimiento del hombre más alentador y trascendente, a una sociedad más justa y equilibrada.
CARLA BRUNI
Te has convertido en una Pompadour de pitiminí
Mi querida Carla...
Jeanne Antoinette Poisson, una bella muchacha de 24 años, acudió a un baile de máscaras celebrado en palacio con motivo de la boda de un hijo de Luis XV. El monarca se quedó enredado en el cimbrear de su cintura, prendido en su escote mágico, y la convirtió enseguida en maitresse en titre. Era el año 1745. Aquella real hembra, en una época en que la mujer no pasaba de ser un distinguido florero adornando el mundo masculino, se adueñó del poder en Francia.
Hija de un financiero, lanzado al exilio por un escándalo económico -no hay nada nuevo bajo el sol-, separada después del marqués de Pompadour, al que había encornado con entusiasmo, Jeanne Antoinette estaba tan segura del control que ejercía sobre el Rey que, en lugar de exhibirse en el Egipto de Ramsés y Nefertari, se permitió cantar delante de la Reina el aria de la Jerusalén liberada de Tasso, «El está bajo mi poder».
No sé, querida Carla, si el presidente Sarkozy está bajo tu poder. Pero tú no eres una pelandusca que pugne por ascender ni una starlette que, ante Jesús Mariñas y la televisión del corazón, se exhibe in púribus, en airosa pelota picada. No. Sarkozy no te ha sacado de la puta calle para instalarte en el palacio presidencial. Estudiaste arquitectura, te hiciste modelo, te emparejaste, tuviste un hijo. Perteneces a una familia forrada de dinero. Eres culta y estás viajada. Lo tienes todo. Tus discos se han vendido por decenas de miles y por ellos desfilan tus escritores preferidos: la delicada Emily Dickinson, que es un volcán helado y se ha instalado entre los tres grandes poetas norteamericanos del XIX; William Yeats, Christina Rossetti, además de los grandes de la literatura francesa.
No has sucumbido, en fin, a la erótica del poder. Sarkozy ha sucumbido a la erótica de tu inteligencia y a la sutil espiritualidad de tu cuerpo, que es la gacela del Cantar de los cantares, entre fuegos ardientes y veladas desnudeces.
Este Sarkozy, al que algunos acusaban de medieval y medio tonto, resulta que ha clavado la flecha Carla Bruni en el centro de la diana francesa, levantando todas las admiraciones y todas las envidias. Alberto Ruiz-Gallardón, claro, dedicó a tu amante, querida Carla, un artículo que debes leer porque es magistral. «Al igual que hará pronto entre nosotros, el movimiento pendular de la política ha querido corregir en Francia una larga etapa de retórica e inacción, sirviéndose para ello de la figura vigorosa e imaginativa de Nicolás Sarkozy». Con él una «derecha estancada y encerrada en sí misma» ha sabido evolucionar y ha servido de advertencia «a cualquier partido conservador de los peligros de una reiteración excesiva en sus mensajes y estilos».
Estoy seguro, mi querida Pompadour de pitiminí, que enviarás el artículo de Gallardón, envuelto en lazos navideños y una postal de felicitación con el cuello largo de Nefertiti, a Mariano Rajoy para que dedique el Fin de Año a su lectura y meditación, auxiliado por la inteligencia rubia de Cayetana Alvarez de Toledo y la sombra alargada de Rodrigo Rato.
CRISTINA NARBONA
La ministra se dispone a ahorrar agua en Moncloa
Señora Ministra...
De mayor quisiera ser yo director general de la empresa española Wasser para contribuir al ecologismo mundial, siguiendo dócilmente las enseñanzas sabias de José Luis Rodríguez Zapatero. Wasser ha firmado con tu ministerio un contrato de 145.431 euros por «consultoría y asistencia» para indagar fórmulas que ahorren agua en Moncloa. Algunos expertos aseguran que, tras la benéfica asistencia de Wasser, será necesario un informe técnico de las instalaciones y obras a realizar y finalmente la ejecución del proyecto. Todo ello no costará más allá de los 400.000 euros, una bagatela insignificante, el auténtico chocolate del loro. Se robustecerá así, sin embargo, la imagen de Zapatero como protector áulico de la naturaleza y faro de la alianza de las civilizaciones.
Te escribo esta carta, señora ministra, para felicitarte por la iniciativa y por el exquisito cuidado que demuestras en el control del gasto público. Dicen los expertos que, gracias a la asesoría de Wasser y los flecos consiguientes, se pueden ahorrar, incluso, hasta 6.000 euros anuales por consumo de agua en Moncloa. Así es que la cantidad invertida en la asistencia y realización del proyecto quedaría amortizada en solo 70 años. Como Rajoy vendrá enseguida con su pertinaz catastrofismo a cuestas exigiendo cuentas reales, si a la cantidad invertida se le aplicaran los intereses legales entonces la obra se amortizaría en 150 años, un tiempo realmente insignificante teniendo en cuenta el ejemplo de brillante ecologismo que irradiará desde la Moncloa de Zapatero, robustecido nuestro presidente, además, por el entusiasmo con que los españoles pagan los impuestos que tan moderadamente hace crecer su Gobierno en nuestro país.
© Mundinteractivos, S.A.

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