APUNTES ECONOMICOS

Desde el inicio del año 2003 la economía mundial ha vivido el período más brillante en muchas décadas. El crecimiento del planeta ha sido en cada uno de estos ejercicios de cerca del 5%, y se ha extendido prácticamente a todas las regiones del mundo, incluidas las más pobres como Africa. Este crecimiento se ha visto acompañado de un aumento muy notable del comercio internacional, lo que explica en gran parte el buen funcionamiento de las economías emergentes. Además, durante estos cinco años los precios de todo tipo de activos-acciones, materias primas, inmuebles, etcétera, se han movido continuamente al alza, lo que ha intensificado la sensación de bienestar económico.

Las perspectivas para el año próximo, tal como se recogen en las estimaciones de otoño del FMI y de la OCDE, son de una ligera moderación del crecimiento económico de aproximadamente medio punto, fundamentalmente en EEUU y con menor intensidad en Europa y Japón. Sin embargo, los riesgos a la baja se han incrementado desde que se realizaron estas proyecciones y la probabilidad de un escenario más negativo para la economía global ha crecido significativamente en las últimas semanas. En concreto, los principales riesgos a la baja son los siguientes.

Primero, la continuación de la restricción en los mercados de crédito. La situación de la crisis de crédito parece que no sólo no se ha aliviado, sino que incluso ha ido a peor como consecuencia de las tensiones de cierre de ejercicio. Y ello, a pesar de las bajadas de tipos llevadas a cabo por la Fed y la acción coordinada de los principales bancos centrales para inyectar liquidez. El mejor indicador de dichas tensiones lo tenemos en los repuntes de los tipos interbancarios, que siguen con diferenciales muy elevados sobre los tipos oficiales de intervención.

A su vez, tampoco parece que exista mucha más claridad sobre el afloramiento de pérdidas por ajustes de valoración de activos de crédito estructurado en balance de las instituciones financieras o en vehículos fuera de los mismos. Así, hemos visto cómo entidades de primera línea han continuado elevando las provisiones realizadas, sin que se consiga transmitir de modo concluyente cuál es el impacto definitivo en sus balances de la crisis ya que se sigue sin disponer de precios de mercado de referencia para dichos activos. Esta situación genera incertidumbre y desconfianza al abonar la tesis de que pueden quedar importantes ajustes pendientes -incluso del 75% del total, como acaba de indicar Standard&Poor¿s- dificultando adicionalmente que el crédito fluya entre entidades.

Por todo ello, lo que ocurra en el primer trimestre del año próximo, una vez hayamos dejado atrás las tensiones de fin de ejercicio, será indicativo de cuánto y con qué intensidad se extiende la restricción de crédito. Tal vez, lo más importante será si los bancos centrales dejan de ser casi la única fuente de financiación de los bancos comerciales como ha ocurrido en los últimos meses en los que las inyecciones de liquidez de aquéllos prácticamente han sustituido al interbancario y al resto de mercados de crédito.En este sentido, la inyección de cerca de 350.000 millones de euros que realizó la semana pasada el BCE únicamente se puede explicar por la necesidad de aliviar las tensiones de liquidez de fin de año, pero no se puede convertir en una constante ya que la función de «prestamista en última instancia» de los bancos centrales sólo se debe realizar por tiempo limitado y en circunstancias excepcionales.

Segundo, el repunte de la inflación. La inflación se ha movido al alza prácticamente en todo el mundo. Por encima del 3% en la zona euro, del cuatro en EEUU, y se ha acercado al siete en China. Este repunte generalizado de la inflación dificulta que los bancos centrales bajen tipos adicionalmente, puesto que por ejemplo en Estados Unidos el tipo de intervención es ya negativo en términos reales. E incluso en la zona euro podría acabar llevando a un endurecimiento de la política monetaria si el alza de precios se sitúa de forma estable por encima del 3% y las expectativas de inflación se estabilizan en dicho nivel con efectos de segunda ronda sobre los salarios.

Además, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, China e India no sólo han dejado de exportar deflación, sino que se han convertido en generadores de tensiones inflacionistas dado el sobrecalentamiento de sus economías y la resistencia a apreciar el tipo de cambio de sus divisas. La buena noticia en este frente es que los precios del petróleo parecen haber tocado techo, al menos en el corto plazo, y pueden compensar las subidas adicionales de los alimentos que se esperan en los próximos meses.

Por último, la posibilidad de una recesión en EEUU. Recientemente, Greenspan asignaba una probabilidad del 50% a que Estados Unidos entrara en recesión a lo largo del 2008. Independientemente de que el ex jefe de la Reserva Federal está mucho más locuaz desde que carece de responsabilidades públicas, la superposición de la crisis del crédito al ajuste que ya se venía dando en el mercado de la vivienda puede acabar impactando en el consumidor y en la economía de forma generalizada. Y la verdad es que las señales son mixtas, puesto que mientras que los indicadores adelantados ponen de manifiesto que los EEUU verán una desaceleración clara en los próximos trimestres a pesar del buen comportamiento del sector exterior, los de empleo siguen siendo bastante positivos aunque existen dudas de que las estadísticas oficiales recojan en toda su intensidad el ajuste laboral que realmente está teniendo lugar por la importancia del trabajo ilegal en la construcción.

Por todo lo anterior, se puede decir que la economía mundial se encuentra en un momento especialmente sensible, seguramente el más delicado de la última década. Los riesgos han crecido notablemente en las últimas semanas. La buena noticia es que, a diferencia de crisis previas, los países emergentes, que suponen en paridad de poder de compra cerca del 50% de la economía mundial, están creciendo entre el 6% y el 7%, lo que sin duda ayuda a compensar la desaceleración de las economías avanzadas y a mantener el ritmo de actividad del planeta. Ojalá que esto sea suficiente para que 2008 vuelva a ser un buen año de la economía mundial.

luisdeguindos@hotmail.com

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