La quiebra fraudulenta de Mina La Camocha ha venido a entristecer la Navidad de muchos gijoneses. Hace ya varios lustros que los propietarios de esta empresa vienen trampeando. Es dramática la situación que están viviendo jubilados y prejubilados a los que se adeudan los complementos de sus pensiones desde años ha. También la plantilla actual está aún sin cobrar la mensualidad correspondiente a noviembre.
¿Acaso estos impagos, trampas y trucos han pasado inadvertidos para censores de cuentas, inspectores laborales, auditores fiscales y sindicatos? No es creíble que en tantos años nadie se haya dado cuenta de este descalzaperros contable, de este pozo de mierda. Tal vez los culpables silenciaran con sustanciosos «convolutos» a quienes tenían la obligación de controlar.
Pido solidaridad a los gijoneses con esta gente que ha sido robada y escarnecida; pero antes debemos de exigir que se nos diga la identidad de los culpables. Aún no se ha hecho pública la identidad de quienes importaban carbón foráneo (malo y barato) que se vendía como producción propia (bueno y caro) a la térmica de Hidroeléctrica. No se trataba de escamotear una papelina de nieve de 20 gramos, sino de toneladas de carbón que se desembarcaba en El Musel, se transportaba al parque de La Camocha diciendo que era producción en la propia mina.
Por Santa Bárbara, patrona del gremio, hubo himnos y juegos florales como homenaje a la minería gijonesa. Eso es poco, queremos saber cuántos responsables van a ir a la cárcel y cuántos negligentes censores van a presentar su dimisión.
La hermosa cárcel de Villabona está rebosante de cacos de menor cuantía, raterillos de bolsos al tirón y «camellos» de grifa. Espero que se haga un sitio para los defraudadores, ladrones e insolidarios directivos de Mina La Camocha.

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