QUE HAY DE LO NUESTRO

EMBARAZO. El mejor reclamo publicitario de la campaña electoral del PSC será el bombo de Carme Chacón junto al lema "la Catalunya optimista". Seguro que la ministra ha decidido ser madre atendiendo sólo a su calendario vital (de hecho, se ha hecho coincidir el parto con las vacaciones de verano, como cualquier madre moderna), pero no dudo que los responsables publicitarios de la campaña socialista saltaron de alegría al conocer la feliz noticia: No hay imagen más llena de optimismo y esperanza que una joven y reluciente embarazada; no hay nada que contraste más con la sonrisa avinagrada de Magdalena Álvarez, la frialdad de Duran Lleida o la barbuda rigidez de Mariano Rajoy. Frente al sonriente embarazo de Carme Chacón, el resto de candidatos catalanes no tiene nada que hacer, pues todos ellos son hombres. El PP catalán, que sigue deshojando la margarita, aún estaría a tiempo: Quizá Dolors Nadal o Alicia Sánchez Camacho podrían animarse. Estaría bien verlas en los carteles electorales, con el bombo a cuestas y el eslogan "con Rajoy sí se puede".

SIMBOLOGÍA. Con su boda y su embarazo, Carme Chacón está promocionando de forma fácil y natural el "optimismo" del PSC y, de paso, las bondades del cheque-bebé, que es la punta de lanza de la política social de de Zapatero. Además, ese bombo, ese estallido de vida, le permite apropiarse de los conceptos de natalidad y familia, dos pilares del argumentario de Duran i Lleida (aunque éste, últimamente, parece más interesado en explotar el miedo al infiel). Muy pronto Chacón aparecerá con una adorable silueta esférica que, entre otras cosas, pondrá a prueba la caballerosidad de sus oponentes: Ya veremos como lo harán para atacarla sin resultar descorteses.

EL BUENISMO. Mariano Rajoy no puede quedarse embarazado, pero está haciendo todo lo posible para proyectar una imagen apacible, paternal, y capaz de resolver problemas, más que generarlos. Para reforzar esta nueva cara, le han hecho una foto en la que parece muy buen tío (incluso un poco memo, con perdón) y le han montado una página web en la que aparece de niño y confiesa algunas de sus preferencias literarias y musicales. Con este lifting ideológico, Rajoy se aleja de ese líder malhumorado que amenazaba a diario con el apocalipsis. Pues cuando el apocalipsis no llega, sus heraldos suelen quedar como unos tontos.

Evidentemente, un lifting no hace milagros, y el PP sigue siendo el PP, pero a Rajoy esta nueva imagen le resulta rentable y le sitúa en disposición de ponerles las cosas difíciles al PSOE. Los socialistas no están dispuestos a permitirlo: Le quieren como antes, agresivo e intolerante, generando anticuerpos. Por eso, como hacía antes el PP, Blanco y López Garrido se dedican a chinchar y a provocar a Rajoy casi a diario. Mientras tanto, Zapatero sonríe beatíficamente, propone y bendice, suelta datos macroeconómicos y entona algún mea culpa que otro.

TRES EJES. Como Rajoy tira de buenismo, a Zapatero ya no le basta con ser Bambi. En estas semanas parece claro que el PSOE va a abusar de tres ejes para reclutar votos, a saber: 1) Solbencia (con "b" de Solbes) en lo económico; 2) Generosidad y cheques en lo social, y 3) A la Catalunya tripartita ni agua. Por eso el ministro de Cultura ha paralizado el retorno de los papeles de Salamanca (incumpliendo la ley), De la Vega ha frenado los traspasos previstos en el nuevo Estatut, y ZP, en primera persona, se ha apresurado a decir que sus aliados preferidos son CiU y el PNV, y que en el próximo mandato no habrá nada que negociar con Esquerra. Esto podría resultar un problema para el PSC, pero qué va: En Catalunya la campaña socialista la harán gratis Rajoy y Sirera. Y que vigile sus espaldas Duran i Lleida, porque en las próximas semanas le van a caer elogios afilados como cuchillos.