Unesa, la patronal del sector, considera que para que el sistema energético en España sea robusto y sostenible a largo plazo, necesita al menos tres nuevas centrales atómicas.

El polémico debate sobre las centrales nucleares en España tiene, a partir de ahora, el ingrediente de los datos concretos, gracias a un informe elaborado por la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa), que analiza el asunto desde el punto de vista económico, al margen de consideraciones sociales o de opinión pública.

Unesa, en la que están representadas Iberdrola, Endesa, Unión Fenosa, HC Energía y Viesgo (ahora, propiedad de Enel y en el futuro de E.ON), defiende una estrategia energética hasta 2030 que contemple la instalación de 2.600 megavatios (MW) nuevos de energía atómica, hasta 10.018 MW. Si se toma una media de 900 MW por cada grupo nuclear, equivale al desarrollo de al menos tres nuevas instalaciones, que se sumarían a los ocho existentes en la actualidad.

En su informe de Prospectiva de Generación Eléctrica 2030, la patronal considera que apostar por la energía nuclear es, en términos económicos, de eficiencia y de independencia energética, el mejor escenario de los posibles para lograr un abastecimiento eléctrico “robusto y sostenible”.

Unesa apuesta por un modelo mixto de nuevas inversiones en plantas de generación, en el que, además de la energía nuclear, también se impulse la instalación de otros 3.900 MW de centrales de carbón con nuevas tecnologías menos contaminantes (de captura de dióxido de carbono –CO2–, que entierra las emisiones de humos). Con este modelo mixto, las inversiones necesarias de aquí a 2030 se elevarían a 49.601 millones de euros, mientras que si se apuesta sólo por las energías renovables para ampliar las capacidades de generación se requerirían 71.905 millones. Es decir, este último escenario (el más caro) supondría en torno a 21.000 millones más de inversiones.

Aceptación social

El presidente de Unesa, Pedro Rivero, reconoció la “mala aceptación social de la energía nuclear”, aunque en los últimos meses, el debate en España ha cambiado. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, se ha proclamado como el ciudadano más antinuclear de todos, aunque desde su propio partido, incluso dentro del Gobierno, existen voces críticas con respecto a esa postura.

El propio Ministerio de Industria contempla en sus perspectivas a largo plazo (también hasta 2030) que al menos los ocho grupos nucleares que existen ahora en España se mantengan. De hecho, tal como adelantó EXPANSIÓN el 18 de diciembre, Industria contempla ir ampliando los permisos de operaciones de esas que vayan caducando en breve, como el de la central de Garoña, que vence en 2009.

Por otra parte, Unesa también aprovechó ayer para presentar un avance del mercado eléctrico en España en 2007. La producción de electricidad se situó en 312.556 millones de kilovatios hora (kWh), un 2,9% más que en el ejercicio anterior gracias a un incremento del 14,4% en la generación de energía renovable y a pesar del descenso en un 8,6% en la actividad nuclear. Las inversiones del sector eléctrico en activos materiales ascendieron a 6.570 millones, un 15,9% más que en 2006, lo que, según indicó Rivero, obligó a las compañías a destinar más del 95% de la generación de caja obtenida en la actividad de distribución a esta partida.

Batalla legal

Por otra parte, los directivos de Unesa insistieron ayer en que, bien como patronal, o bien de forma individualizada, el sector eléctrico utilizará todas las vías legales disponibles para combatir la nueva normativa del Gobierno en materia de derechos de emisión, según la cual, se detraerá de los ingresos de las compañías el valor de esos derechos que previamente han recibido gratuitamente.