La Coctelera

Reggio

Un lugar de encuentro para leer juntos, continuación de Caffè Reggio http://www.lacoctelera.com/caffereggio

28 Diciembre 2007

El último gran crimen político, de Fernando Ónega en La Voz de Galicia

Pakistán nos queda muy lejos. Tan lejos como para ser un país desconocido para la inmensa mayoría de los españoles. Pero Benazir Bhutto, una mujer de la misma edad que José María Aznar, tenía tal fuerza mediática que su imagen resultaba familiar para los mismos ciudadanos que desconocemos su país. Era una mujer atractiva, de palabra ardiente y culta, formada en las mejores universidades del mundo. Era una valiente, a la que no han detenido ni las acusaciones de corrupción ni la enemistad de una oposición radical. Era una visionaria, en el buen sentido de la palabra, que se sentía llamada a llevar la democracia a una nación minada por el fundamentalismo. La oportunidad estaba en las urnas. Y contaba con el apoyo de las potencias occidentales.

Pero no pudo llegar. La frenó en seco, cruelmente, un atentado en un mitin en Rawalpindi. Tenía que ocurrir, y ella lo intuía. El día que regresó a Pakistán después de ocho años de exilio fue recibida con una traca de bombas: más de 120 muertos y centenares de heridos. Era el saludo y el aviso de los anónimos enemigos de la mujer y de la democracia. En aquel momento confesó que esperaba más ataques, pero siguió su camino. Solo le permitieron recorrerlo durante 69 días. La última etapa la hizo a hombros de quienes la recogieron difunta.

Ayer la vi, en su última foto. Estaba como siempre, con su velo blanco, su rostro casi occidental, su sonrisa que ahora parece tan triste, su vestido azul y sus brazos abiertos. Le habían aconsejado que no se pusiera a tiro, pero ella menospreció el peligro, porque quería sentirse cerca del pueblo. De su pueblo. Esperaba ese ataque, o cualquier otro ataque, pero alguien que se siente llamado a una operación histórica confía, sobre todo, en el destino. Así se titula su libro de memorias: Hija del destino. Y el destino la puso a tiro de los asesinos.

Yo creo que la mirábamos con simpatía, porque nunca habíamos creído las acusaciones de corrupción de sus enemigos. Nos sentíamos atraídos por su aventura imposible, porque teníamos la necesidad de ver a una persona de corte occidental al frente del gobierno de un país islámico. Nos seducía el afán de una dirigente política que habla de democracia, de libertad y derechos sociales en naciones donde solo se impone la ley del sable y otros tratan de imponer la dictadura del terror. Todas esas esperanzas e ilusiones se han truncado de golpe. Todo se ha vuelto decepción.

El asesinato de Benazir Bhutto es el último gran crimen político. Es la última puñalada en una región del mundo que siente la atracción del abismo. La historia dice que esos crímenes nunca vienen solos. Son seguidos por una enorme sangría. A veces la llaman guerra civil.

servido por reggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

Estadísticas

Estadísticas

Fotos

reggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera