Abamia exige la retirada del estuco, de Juan F. Casero Lambás en La Nueva España
Igual que en Santa María del Naranco y en la catedral de Oviedo la calidad artística y estética de los edificios ha aconsejado mantener la piedra sin estucar, a pesar de que históricamente estuvieron estucados, hay también razones excepcionales que justifican en Abamia la retirada total del estuco exterior y la utilización de otro medio técnico de preservación del edificio y de sus pinturas interiores. En Abamia lo excepcional del monumento es la asociación entre historia mítica, arte y paisaje natural. El medio ambiente natural en Abamia es absolutamente único al ser un edificio románico aislado, sin ninguna edificación próxima, en una ladera, rodeado de tejos centenarios y situado en el inicio de la ruta Frassinelli a los Picos de Europa, junto a un dolmen megalítico, en un área de implantación vadiniense y con una fuerte tradición refrendada por documentos medievales y de los siglos XVI a XVIII que sitúa allí la primera tumba del iniciador de la dinastía astur. No existe ningún otro templo románico dotado de un entorno natural y un significado ancestral tan singulares. El estucado de la fachada tiene un fuerte impacto negativo ambiental, por lo que no sólo la conservación del monumento sino su medio ambiente natural exigen la retirada del estuco.
