Navidad, ¡ah, la querida paz teórica y religiosa! Aunque un lector me censura: "Además de hablar bastante de Jesús, también lo ha hecho del islam, como si fuera igual nuestra religión". Pues no y sí, ya que es la segunda en Europa, Catalunya incluida. Así, en ese referéndum nacionalista que promete ERC, votarán igualmente los inmigrantes.

Entre ellos los marroquíes, los extranjeros más afiliados a la Seguridad Social, 265.635. Lo que sumando ilegales y familiares ¿triplica? Y deben añadírseles los de otras naciones musulmanas. No extraña, pues, que Lleida se apreste a construir una monumental mezquita, apoyada por el Ayuntamiento. Lo que contentará a sus fieles, ahora dispersos en decenas de pisos y garajes habilitados como tal. Los que, además, son difíciles de controlar por los propios musulmanes y la autoridad española. Medida imprescindible pues se trata de focos de posible recluta fundamentalista, en la cual se prueba que Catalunya constituye una nutrida base y refugio.

Estos días, además, el islam celebra su efemérides anual altamente piadosa, lo que hace que la carne de cordero también suba, pues la consumen recordando a Abraham y a Isaac. Aunque otros la comerán en La Meca: cerca de un centenar de familias islámicas catalanas han viajado allí para cumplir con el precepto de visitar una vez esta ciudad santa, y dar vueltas alrededor de la negra Kaaba.

Y donde podrán comprar esas camisetas del Barça, en las que la cruz de Sant Jordi del lado izquierdo de su escudo ha sido sustituida por una barra, para no ofender a la media luna. Y es que la "pela es la pela", y más esta Navidad con los precios un 40% más caros. Y es el "diálogo de civilizaciones" del PSOE, primer partido catalán. Además, el hijo de Gadafi era hace poco futbolista, fichado por un club italiano, al que acudía luciendo sabrosos coches y señoras.

¿Por qué no traerlo al Barça, con su padre que viene a otear las que cree sus antiguas posesiones? Mussolini ya lo hizo en Libia con un ejército, remontándose al imperio romano. Y España reafirma la españolidad de Ceuta y Melilla... Y es que hay tanta concomitancia. Veamos algunas del Evangelio y el Corán.

Por ejemplo, si Mahoma convoca a la guerra en defensa de su fe, Jesús prefiere la mansedumbre, aunque la Iglesia también la haya convocado. Y si el Corán dice que la mujer debe someterse al hombre, se preconiza lo mismo en nuestras bodas, leyendo a san Pablo. Luego, Jesús condena el dinero y el islam no, pero la riqueza vaticana evidencia otra semejanza. Cómo se acercan ambos en la sublimación mística y sufí...

Aunque el cristianismo ha conocido una evolución democrática muy superior a la islámica. La que nos salva a nosotros y nos hermanará a ellos más que el respectivo monoteísmo, que sólo encrespa. Por ello, ¡viva el renacimiento de Dios humanamente encarnado! Para acompañar al cual esta columna celebrará vacaciones, como acostumbra, entre mañana y Reyes.