La noticia empieza diciendo que, tras más de un año de deliberaciones de la subcomisión del Congreso de los Diputados que debÃa definir las bases de un gran acuerdo sobre la inmigración, aquella ha naufragado sin ningún resultado. DirÃase que, en un tema de esta naturaleza, de tanta trascendencia, deberÃan ser posibles unas conclusiones consensuadas. Pues no; ni en esto el acuerdo ha sido posible.
Más de cuatro millones de inmigrantes se han instalado en España en los últimos siete años, sin contar con los que tengan una situación irregular. El problema no es ficticio ni es fruto de ningún sectarismo polÃtico. Un incremento de esta dimensión en nuestra población afecta a la enseñanza, a la sanidad, al transporte público, a la vivienda, a los servicios sociales, etcétera. Y, ciertamente, también a otras muchas más cosas; pero simplemente su impacto en la cantidad y calidad de nuestros servicios deberÃa ser suficiente para mover voluntades. ¡Pues no!
Frivolizar sobre este problema no hará sino agravar su dimensión. La experiencia de los paÃses de nuestro entorno pone de manifiesto que el no haber afrontado a tiempo el problema lo ha convertido en fuente de conflictos que alteran la convivencia y el progreso. No será, pues, que no se sepa cuál es la evolución que un mal enfoque puede provocar. AquÃ, el factor sorpresa no existe.
Si a todo ello se suma la especial incidencia que en el colectivo de los inmigrantes puede tener una ralentización del crecimiento económico, la crisis está servida. Por esta razón, resulta tan preocupante que los partidos polÃticos no hayan sido capaces de ponerse de acuerdo en algunas bases de consenso. Con ello, todos se han hecho responsables de lo que, en este campo, pueda ocurrir. Las omisiones se acaban pagando; incluso, a veces, más que por las acciones erróneas.
Puede ser que, en esta ocasión, el fin de la legislatura haya provocado el desacuerdo. Pero ni esto sirve como excusa. Un problema prioritario y urgente no puede verse afectado por ambiciones electoralistas. Todos habrÃan ganado en credibilidad y respeto si hubieran sido capaces, a pesar de la proximidad de las elecciones, de alcanzar un acuerdo de futuro sobre cómo debe enfocarse el tema de la inmigración. Y no hacerlo, convertirá este tema en uno de los grandes ejes de la campaña electoral. Y lo que es evidente es que este - el de las elecciones- no es el mejor de los escenarios para un tema de tanta relevancia.
No debÃa ser asÃ.

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