La Coctelera

Reggio

Un lugar de encuentro para leer juntos, continuación de Caffè Reggio http://www.lacoctelera.com/caffereggio

24 Diciembre 2007

Zapatero en tren, Rajoy con el turrón, de Pablo Sebastián en Estrella Digital

Después de negar, por dos veces, la gran velocidad, el presidente Zapatero se ha subido en los trenes que van a Valladolid y Málaga, y espera, con cautela, hacer el mismo viaje a Barcelona antes de las elecciones del día 9 de marzo, a ver si con ello recupera el apoyo electoral de las bases del PSC. En Valladolid, y en presencia del presidente autonómico del PP, Zapatero dijo que era obra de todos y echó unas flores al Partido Popular sin citar la obra y la iniciativa del ministro Francisco Álvarez-Cascos, a quien la ahora reprobada Magdalena Álvarez no ha cesado de insultar a lo largo de toda la legislatura, a sabiendas de que los gobiernos del PP dejaron tras de sí en la alta velocidad: 853 kilómetros en servicio, 1.267 en ejecución, 1.592 en proyecto, 1.945 en estudio ambiental y 1.503 en fase de información.

Pero ya se sabe cómo son estas cosas del electoralismo de ocasión, que se suma a la gran campaña publicitaria del ¡Gobierno de España!, mientras el ferroviario Zapatero nos habla, a buenas horas, de la cohesión nacional, y su ministro Rubalcaba, en compañía de los inefables y maleables Garzón y Conde-Pumpido, nos anuncian que lo de la ilegalización de ANV, y puede que del PCTV, está al caer. Completando así el presidente su semestre de la rectificación a grandes velocidades, mientras Rajoy y el PP permanecen petrificados como estatuas de sal de tanto mirar hacia atrás, encadenados como estaban al pasado del último Gobierno de Aznar, de sus guerras, sus pompas y sus mentiras, en compañía del famoso club de la conspiración del 11M del que nunca más se supo, tras la sentencia de la Audiencia Nacional, y que son los autores, con Rajoy a la cabeza, de la actual zozobra electoral del PP.

La obsesión de Zapatero no es otra que aparentar autoridad y normalidad al final de una legislatura que ha sido como un huracán, que puso todo patas arriba, y tras la que el Gobierno y el PSOE pretenden liderar la calma y el arco iris del cambio climático, intentando que no se queden en casa los que, entre sus votantes, le han visto las orejas al lobo de la centrifugación del Estado y de la ruptura de la cohesión social y nacional, al tiempo que hacen un guiño a las nuevas generaciones de votantes, a las que pretenden agitar sobre la base de los errores y bromas creadas en torno al primo de Rajoy.

Un líder, el del PP, que ya tiene lo que quería: se comerá el turrón sin que nadie le haya torcido la mano en su partido obligándole a pronunciarse en público sobre su presunto equipo de gobierno y las listas electorales del PP. Entre otras cosas porque, salvo el caso de Gallardón, Rajoy sigue sin tener equipo de gobierno, ni cuenta con todos los candidatos para encabezar las listas de circunscripciones emblemáticas como las de Barcelona, Valencia, Toledo, Zaragoza, Málaga, Cádiz, etcétera, donde el PSOE ha presentado los suyos.

Rajoy, que permanece obsesionado por su nominación autocrática por el dedazo de Aznar, se pasa el día echando las cuentas de un diputado aquí y otro allá, para ver si gana las elecciones, cuando los que debería contar son los que le faltan para la mayoría absoluta, porque si no llega a ella lo más probable es que no gobierne y que, incluso, no continúe al frente del PP. Porque si el PSOE puede gobernar con los nacionalistas, con seguridad que lo hará. Y si se produjera un empate real —156 PSOE y 156 PP—, entonces, y salvo que Zapatero se atreviera a gobernar con un popurrí de nacionalistas difícil de gestionar en la legislatura (lo que nadie debe descartar), se abriría paso la gran coalición entre el PSOE y el PP, en un tiempo que se anuncia de grandes mudanzas e incertidumbres política y económica.

Una eventualidad, la de la gran coalición, que, de llevarse a cabo, no podría contar fácilmente con la presencia de Zapatero, ni de Rajoy. Y éste es uno de los motivos por los que Esperanza Aguirre teme la presencia del alcalde Gallardón en el Congreso de los Diputados, como temen la de José Bono no pocos dirigentes del PSOE. Naturalmente, esta eventualidad no es fácil de cuadrar en las urnas, ni en el diálogo político, después de un tiempo de agrios y duros enfrentamientos entre el PSOE y el PP. Y en todo caso debe esperar a ver qué sale de las urnas tras la jornada electoral. Pero mientras tanto, Zapatero viaja a gran velocidad, y Rajoy permanece en su sillón a la espera de las que considera que serán sus grandes oportunidades en los dos debates, anunciados, por televisión.

servido por reggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

Estadísticas

Estadísticas

Fotos

reggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera