Desde diferentes ángulos informativos ha sido este un auténtico fin de semana de Navidad y así hemos podido ver como en algunos sitios se ha adelantado la llegada de Papá Noel y en otros el tió también ha hecho acto de presencia. Con formato femenino y con un tren AVE en su interminable saco de regalos, Papá Noel se encarnó ayer por unas horas en Magdalena Álvarez. ¡Casi nada! Esta malagueña ha conseguido, para aplauso de sus paisanos y estupor de los catalanes, inaugurar, antes que la alta velocidad llegue a la capital catalana, la línea Madrid-Málaga, como ya había hecho la víspera con la que enlaza Madrid y Valladolid. El AVE a Barcelona puede, sin duda, esperar unas semanas, ya que la memoria es frágil y nadie recuerda que ya estuvimos a punto de que llegara en 1992, pero la cohesión interregional hizo que fuera pionera Sevilla. Ciertamente, después de quince años tampoco vendrá de unas semanas. En su viaje por España, el sábado también estuvo en Madrid de visita en el Reina Sofía, donde dejó como obsequio, al fin, un magnífico director, además, por primera vez en la historia del centro, ni nombrado ni sometido al político de turno: Manuel Borja-Villel, que ha convertido el Macba en un centro de indiscutible referencia internacional, y que seguro que hará del puente entre los dos museos un modelo para la renovación de los centros de arte contemporáneo en Europa. Y después de tanto trajín acabó anoche repartiendo regalos al equipo blanco en el Camp Nou para desespero de la parroquia azulgrana. Un entrenador sin fuelle y sin brújula al frente de una plantilla en una permanente baja forma durante casi todo el 2007 acudió a reivindicarse ante el eterno rival y sólo encontró un merecido carbón.
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