HOJEANDO ZAPEANDO

Joe Strupp, analista de Editor & Publisher, ha publicado su lista de las 10 grandes noticias del año 2007 en el sector de la comunicación en Estados Unidos, y la número uno es, inevitablemente, la compra de Dow Jones -es decir, fundamentalmente, de The Wall Street Journal- por Rupert Murdoch, el magnate australiano-norteamericano (20th Century Fox, Fox Television, DirecTV, BSkyB, MySpace, The Times, The Sun, The Sunday Times, The New York Post... entre otras muchas empresas y medios). Ha sido la noticia norteamericana y -por mucho que nos fascine la historia del fuego amigo entre Prisa y la Sexta- la gran noticia en el mundo entero.

Así la definía Strupp: «De algún modo, esta enorme operación simboliza la dirección en la que se dirige el sector de la prensa diaria. El mayor magnate mundial de los medios, Rupert Murdoch, con propiedades en todo el mundo en los sectores de la prensa, la radiotelevisión y el cable, se hace con el más emblemático y prestigioso de los periódicos de propiedad familiar, The Wall Street Journal».

Podría puntualizarse al colega un pequeño detalle: News Corporation, el holding de Murdoch, es una empresa tan familiar como lo era Dow Jones. E incluso -a la vista del guirigay que se produjo por la oferta de Murdoch entre los Bancroft, hasta ahora editores del diario financiero neoyorquino- se podría decir que, como demuestra la ordenada transición, también recién anunciada, entre Murdoch y su hijo James, que News Corporation está mejor controlada por la familia que controla la mayoría de su capital.

En cambio, no se puede discutir otra conclusión de Editor & Publisher: que esta historia no la mejora un guión de Hollywood, y que acaba, como siempre, cuando la oferta inicialmente rechazada es mejorada hasta que la avaricia de los propietarios se impone... «Lo único que falta aquí es un reality de la Fox sobre la vida en la redacción».

A Murdoch -entre cuyos principales asesores aúlicos, es decir, entre los consejeros de News Corporation, se encuentra José María Aznar- le espera ahora el universo periodístico entero con el hacha levantada, un hacha que sin duda muy pocos blandirían si, por ejemplo, la operación la hubiesen protagonizado The New York Times o incluso The Washington Post, empresas mucho más correctas políticamente. Murdoch es demasiado de derechas, y es sin duda el editor al que todos adoran odiar. Su fama de entrometerse en la política editorial de sus medios le precede. Pero Murdoch, que no es nada tonto, no se va a cargar su millonaria inversión permitiendo que el Journal pierda su enorme credibilidad informativa. A este cronista le interesa más el afán competitivo de Murdoch (bien distinto del afán monopolístico de otros) y que, con Robert Thomson, hasta ahora director del Times londinense, como nuevo editor, el Journal va a incrementar la información general y a competir directamente con el New York Times. ¡Apasionante!

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