BULEVAR
Esta noche es Nochebuena. Noche de paz, admirada Pilar Rahola. Has dicho (La Vanguardia, 19/12/07) que la ley sobre la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió, votada en el Parlament de Catalunya por los partidos, no se la creen ni antes de hacerla efectiva. Nacida para garantizar la independencia de los medios públicos respecto al poder político, «empieza su andadura con todos esos partidos peleándose por ver quién sitúa mejor a su propio comisario político». Una razón para admirarte -hay más pero no me caben aquí- es que dices las cosas claras.
Vas poniendo nombres propuestos por los partidos y queda más claro aún: el ex conseller Joan Manuel del Pozo; el actual secretario de Comunicació Albert Sáez; Fernández Deu; Anna Balletbó; David Madí... Según el proyecto, indicas, el perfil del controlador debía ser el de «un profesional independiente de reconocido prestigio».Y apostillas, respecto a los nombres que has citado: «Ni son profesionales de la información, ni, según parece, puñetero lo que importa, porque tampoco son independientes de nada [...]: los partidos políticos envían a sus notables más sectarios».
Tras cebarte con especial saña en Madí y Balletbó, temes que «nos alertarán de las preguntas adecuadas» y sospechas que «en las zonas más oscuras de los despachos, los habrá que harán listas negras». Pues sí: llevo muchos años en las listas negras audiovisuales del país y sé por tanto que razón no te falta. Ahora bien, dejando aparte nociones tan metafísicas como independencia y prestigio, te haré dos preguntas, sencillas y claras como si fuesen tuyas.Una: ¿De dónde van a salir los controladores de los medios sino de entre los profesionales de los medios? Dos: ¿Cómo no van a proponer los partidos a profesionales que les sean afines, tengan o no carné? Acabas, Pilar, afirmando que «nuestros partidos aún sueñan con los tiempos felices de Pravda» (¿por qué no quedarse en Arriba o Avui?) y que alguien quiere «hacer pasar un camello por el ojo de una aguja, es decir, a Madí o Balletbó por la puerta de la Corpo». De ahí el título de este artículo mío de hoy y su conclusión, que ahora llega.
No pondré la mano en el fuego por la profesionalidad periodística de Madí -se me hacía que era profesional del marketing político- pero lo haré por la de Balletbó: se tituló como periodista en la escuela correspondiente, bajo el franquismo aún; ingresó como redactora en TVE por concurso-oposición compitiendo con bastantes (yo representaba a la plantilla de redacción en el tribunal y puedo atestiguar que era la mejor); perteneció al clandestino Grup de Periodistes Democràtics; ha sido durante años profesora de comunicación en la facultad... ¿Que ser del aparato del PSC implica ideas políticas de determinado color? Sí, entre otras cosas. ¿Pero acaso tú o yo, no siendo de ningún partido, las tenemos incoloras? Tu nacionalismo es tan público y notorio como mi antinacionalismo, pero compartimos antitauromaquia y ateísmo. ¿O no?
Ivan.Tubau@uab.es
© Mundinteractivos, S.A.

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