El otro día fue de más suerte que de promedio. En uno de los primeros puentes aéreos a Madrid de la mañana iba un montón de antiguos alumnos. Iberia para Navidad pone villancicos en los momentos de embarque y desembarque. Esto está muy bien. Pero hay que cuidar los detalles. A las ocho de la mañana y ya en Madrid la puerta del avión tardaba en abrirse porque fuera el señor que manejaba el finger no se había acabado de despertar. La gente, de pie, apretujada en el pasillo del avión, se imaginaba lo que le esperaba en cuanto abriesen la puerta. Recorrer los kilómetros de la terminal 4 hasta salir a la calle y encontrarse con otro kilómetro de cola para coger un taxi, pero esa cola pasando frío. Luego cola para entrar en Madrid. Luego espera tomando un café en algún sitio porque para no llegar tarde y prevenir la incertidumbre del vuelo has acabado madrugando más de la cuenta. Pues mientras la gente estaba en estas condiciones físicas y mentales el villancico insistía tenaz: "Arre, burro, arre, que llegamos tarde". Alguien dijo: "No podemos arrear hasta que abran la puerta". Y el villancico seguía: "Arre, burro, arre, vamos a Belén". "El belén lo tiene montado el tipo del chaleco amarillo del finger con las palancas esas", dijo otro. "Sí, pero si no nos abren la puerta aquí no arreamos ni vamos a Belén". Era viernes y otro añadió cantando el villancico "que mañana es fiesta y al otro también". Y la música seguía "arre, burro, arre". Pensándolo bien, tanto si vas a Madrid como empresario como si vas como profesor o político no está mal que el villancico te recuerde que un punto de partida humilde es un buen inicio para negociar y la vida al final es una negociación.

Los de Madrid tienen vuelos directos de Iberia a Nueva York, Boston, Chicago y a un montón de ciudades importantes. Desembarcando en estas fiestas al son de "arre, burro, arre" con la credibilidad que le da al villancico ir en Iberia cuando dice "que llegamos tarde" seguro que es una ayuda importante para los negocios. Quizá sería bueno que mantuviesen el villancico todo el año en las operaciones de desembarque. En Barcelona no tenemos tanta suerte porque cuando vamos a ciudades importantes tenemos que escuchar los villancicos en francés, inglés o alemán si no es que vamos en compañías de bajo servicio a excesivo coste. Menos mal que nosotros lo del burro lo tenemos ya muy dentro, somos genéticamente humildes y no necesitamos tanto que nos lo recuerden cantando antes de empezar cada reunión.

De todas formas, para estas semanas que vienen escuchen mejor villancicos americanos: "We wish you a merry Christmas" (tres veces en distintos tonos) y luego "and a happy New Year". Si ven algún titular que trae opiniones de Greenspan o de Rato no se lo lean, son publicidad para que los inviten a dar conferencias y vender así su tiempo o sus servicios y ya saben que esto se consigue mejor con malas noticias. Luego, a partir del 7 de enero póngase en la música del coche, o del iPod o en la memoria lo de "arre, burro, arre" y no se preocupen. Con un poco de esfuerzo, esta la superamos.