Ha sido un efímero sueño para la plataforma todoscontraelcanon y una pesadilla pasajera para los artistas y gestores de derechos. El canon digital ha sobrevivido a la ley de Impulso de la Sociedad de la Información, tras ser rechazada ayer por el Congreso la enmienda que aprobó el Senado y que exigía la eliminación de esta tasa en el plazo de un año. El Gobierno ha conseguido salvar el canon, que a partir de enero se extenderá a nuevos aparatos - reproductores de mp3, mp4, móviles, memorias USB y discos duros externos- gracias a la desordenada retirada de los grupos que en la Cámara Alta habían promovido o apoyado su desaparición.

El debate sobre el canon se había convertido en material político altamente inflamable cuando el ministerio de Cultura hizo públicas las nuevas tablas de aplicación -en vigor, a partir de mediados de enero- a sólo 48 horas de que el Congreso tuviera que votar la controvertida enmienda en el Senado. Con la SGAE, principal representante de la industria editora y de los creadores, presionando públicamente a los grupos políticos y los artistas acumulando firmas en la prensa en defensa de la tasa, sólo ICV, cuyo senador Jordi Guillot fue el impulsor de la enmienda, y el PP -que ha modificado así su posición sobre este asunto- apoyaron la medida, que habría obligado al Gobierno a derogar el canon en 2009 y buscar medidas de compensación alternativas y no indiscriminadas.

Del resto de grupos impulsores -en la Entesa de Progres del Senado están, además de ICV, ERC y PSC-, ninguno apoyó en la Cámara Baja la resolución. El PSC votó con el PSOE en defensa del canon, y Esquerra finalmente se abstuvo, a pesar de que a última hora del miércoles anunciaba su voto favorable a la enmienda derogatoria.

CiU corrigió su posición del Senado para volver a su habitual defensa del canon, mientras que el PNV, como ya hiciera en la Cámara Alta, se abstuvo. En el grupo Izquierda Verde se plasmó la división que genera este asunto: los diputados de ICV defendieron la supresión, mientras IU votaba en defensa del canon. La posición del PP, que ha provocado una tormenta en su grupo parlamentario toda vez que hasta ahora siempre había defendido el canon, tanto durante su etapa de gobierno como en la votación de la ley de Propiedad Intelectual de 2006, alimentó el espejismo de que el nuevo canon digital podía nacer muerto. Ayer, PSOE y PP intercambiaron duras acusaciones mutuas, y mientras los conservadores, por boca de José Ignacio Echániz, explicaban que su grupo considera injusto el "procedimiento" recaudatorio, el socialista Diego López Garrido los tachó de "oportunistas".

Con todo, la SGAE salió tocada del pleno pues todos los grupos, salvo el PSOE, reclamaron más transparencia en su gestión e incluso varios pidieron que estos derechos los gestione una sociedad pública.