LAS CARTAS BOCA ARRIBA
Anson felicita a Nicole Kidman por la valentía de su catolicismo confeso. También celebra que el genio Mingote, en la frontera de los 90, continúe sintetizando magistralmente en sus viñetas la actualidad. Finalmente se dirige a la actriz española más internacional para pedirle que explique a Javier Bardem que no debe decepcionar con sus silencios sobre Cuba.
NICOLE KIDMAN
Soy católica y jamás iría contra mi religión
Querida Nicole...
Los periodistas, mis compañeros, se han extasiado siempre ante tu figura de caña verde, tus piernas del cantar de los cantares, tu espalda de seda rubia, el balanceo felino de los hombros, la suntuosidad de tu boca y la gracia de tus manos ojivales «hechas para dar de comer a las estrellas».
Los críticos cinematográficos, en lugar de alacranear tus películas, como es su sana costumbre, se quedan estupefactos ante tu calidad interpretativa, las dotes de gran actriz que te adornan, la versatilidad que demuestras para los más diversos papeles.
Sin embargo, hoy, cuando se abre la Navidad que la Piccirilli trata de descristianizar en Madrid, entre el rosmar de los lectores de Lenin, yo te escribo estas líneas para felicitarte por una declaración pública que, con dos tacones, Amenábar mediante, has hecho: «Soy católica y jamás iría contra mi religión».
Recuerdo la impresión que me causó Eddy Merckx, el mejor ciclista de todos los tiempos, cuando afirmó en televisión: «Mire usted, yo soy católico, y me esfuerzo con mi bicicleta en dar testimonio de Cristo». No está de moda, no es socialmente correcto, que los católicos proclamen lo que piensan y sienten. Lo pueden hacer los islamistas, los budistas, los hinduistas. Los católicos, no. El progresismo de salón, entre el canapé de caviar y la copa de domperignon, desencadena la mofa sobre los que manifiestan sus creencias católicas. Más de un millón de jóvenes en Madrid en torno al Papa significan menos para cierta intelectualidad estevada que unas docenas de marginales manifestándose en pelota picada entre la indiferencia general.
El catolicismo mantiene hoy la dirección espiritual del mundo. Desde la cúpula de San Pedro, la buena nueva evangélica, la del amor, la paz, la solidaridad, la ayuda a los desfavorecidos, se sigue lanzando al orbe entero. El catolicismo actual es, antes que nada, las infinitas teresitas de Calcuta que atienden a los moribundos, a los niños hambrientos, a los leprosos, a los enfermos de sida, a los desfavorecidos del mundo.
Enhorabuena, querida Nicole Kidman, por tu sencillez y tu valor al proclamar que eres católica y que jamás harías nada contra tu religión. Estás reconocida como una de las grandes actrices de la cinematografía mundial. Destacas entre las mujeres más bellas del mundo. Y, sobre todo, eres inteligente y buena. Yo rindo mi pluma ante tu valor y tu encanto, cuando la Navidad abre el portal de Belén, el viento bordonea entre las olas del mar y nieva ya, como decía Umbral, sobre los reyes melancólicos y sobre el eco azul de sus palacios.
ANTONIO MINGOTE
Sigues siendo el más joven de los humoristas
Querido Antonio...
Sólo unas líneas para preguntarte: ¿Qué es lo que haces para mantener, en la frontera de los noventa años, el lápiz tan joven, la inteligencia tan viva, la información tan completa, el genio tan claro y espontáneo?
- Siete por cuatro son veintiocho en mi Autonomía -le dice el niño a su acompañante de excursión. - ¿Y en la tuya?
Centenares de páginas sobre la política de Educación en todos los periódicos de España, informaciones y tertulias en docenas de emisoras de radio, reportajes y formatos especiales en las cadenas de televisión... Y tú, querido Antonio, admirado Antonio, lo has resumido todo en una viñeta asombrosa que hubiera sido portadón del Abc verdadero. Como aquella otra viñeta en que un etarra yacía encapuchado en el suelo, con el hacha y la serpiente en el pecho, y va Zapatero, se le acerca sonriente y le dice: «Levántate y anda». El etarra resucitado escapa pistola en ristre.
Dicen que un buen verso resume, en una línea, un tratado de filosofía de mil páginas. El chiste de Mingote, de Mingote el genio, ha sintetizado desde hace sesenta años la actualidad española, pone ahora un espejo delante de nuestra sociedad zapatética y refleja como siempre el pensamiento colectivo, la opinión certera del pueblo español.
Este viejo periodista que te escribe, y que lo ha hecho todo en la profesión, te expresa una vez más la admiración, el asombro, el temblor por tu maestría tan fresca e incitante como siempre.
PENELOPE CRUZ
Te iluminaste en la capital del mundo junto a la Reina
Querida Penélope...
Nunca ha tenido el cine español una actriz tan internacional como tú. He seguido tu éxito desde el principio, aquel videoclip pop La fuerza del destino, tu Quinta marcha de Tele 5 y la película luego de Bigas Luna. He visto cómo te convertías poco a poco, con mucho estudio, con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, en una excelente actriz, en una sorprendente bailarina. Por eso has triunfado. Cuando un incidente menor en España desencadenó contra ti una tempestad de denuestos -la envidia es libre- te dediqué una canela fina para subrayar la honradez de tu trabajo y tu calidad profesional.
Por eso me ha alegrado ver cómo te abrazabas con la Reina tras recibir de ella la más alta distinción del Spanish Institute de Nueva York. Aquella madrileñita de ojos enormes y curiosidad despierta, un poco tímida, un poco asustada, se iluminaba en la capital del mundo junto a la Reina de España. No se puede pedir más. Has sabido tocar el cielo con los dedos sin perder tu encanto adolescente, las llamas de tu inteligencia dorada y vegetal.
Javier Bardem, querida Penélope, es un formidable actor. A mí me parece lógico que, desde su punto de vista, brame en La Habana contra Aznar por la guerra de Iraq. Pero lo democrático, lo progresista, es que hubiera denunciado a la vez la dictadura que, desde hace cincuenta años, ha impuesto Fidel Castro sobre aquel desventurado país. Tienes mano izquierda suficientemente hábil para explicar a Javier que no puede decepcionar con sus silencios a los que somos sus admiradores.
De ti quedaron prendados los grandes: Trueba, Amenábar, Woody Allen. Y el más grande de todos los españoles, el genio de nuestro cine, Almodóvar. Cuando Pedro empezaba, con sólo una película, vino un día, de la mano de Tomás Cuesta, a almorzar a mi despacho del Abc verdadero. Desde el principio supe que aquel muchachito receloso y observador, con cara de pillete de barrio, pelo glotón, ojeras desdeñosas, labios coñones y blandenguerías carnales, se ceñiría el mundo a la cintura para alinearse entre los mejores. Así es que, de acuerdo con la Redacción del periódico, decidí otorgarle su primera recompensa dorada, el «Abc de Oro». Se lo entregamos en una cena memorable en la que intervinieron, entre otros, Paco Nieva, Carmen Maura y Luis García Berlanga. Y Almodóvar, que es la inteligencia en estado puro, te ha elegido a ti, para volver y volver a su cine saturnal, al genio de la alucinación, la mordacidad, la fantasía, el fornicario, la plasticidad, la madera desesperada de las guitarras lejanas.
LUIS MARIA ANSON de la Real Academia Española.
© Mundinteractivos, S.A.

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