Sobrecoste en El Musel con unas cifras que marean. Presupuestos del Gobierno autonómico que el Parlamento astur no aprueba. Recadito de factura pendiente en forma de sentencia judicial al Ayuntamiento gabiniano a resultas de la expropiación de «Villa Magdalena». Y tiro porque me toca. Aquí, casi todo son sobrantes. Salgan de donde salgan y vengan de donde vengan, las cuentas no cuadrarán, pero las grandes obras se llevan a cabo. Eso que no falte.

Y para que los ánimos no decaigan, las perlas cultivadas tampoco están nada mal. El oleaje que todo lo encarece, según doña Paz. Areces y la sociedad asturiana por la que se afana y se desvela. Desde que decidió gobernar en solitario no hace más que enviarle guiños, pero ella, muy coquetuela y haciéndose valer, no sabe, no contesta. El señor Mortera y «Villa Magdalena». Cuando estaba en las filas del PSOE, no vio aquello con muy buenos ojos. Ahora se muestra entusiasmado y, desde luego, lo considera viable. ¿Qué pensará el muy coherente don Alberto sobre las hemerotecas? ¡Ay! ¿Serán para él el espejito del cuento?¡Miedo me da!

De otro lado, si el PP e IU no están de acuerdo con los Presupuestos arecistas, habrá que colegir que cada uno tiene el suyo, puesto que si coincidiesen en las prioridades, lo que vendría después sería todo un laboratorio político, o una ópera bufa, según se quiera ver. Pero la pantomima estaría servida.

¿Habrá que concluir que Areces se escoró a la derecha? ¿Qué razones tiene IU para rechazar los Presupuestos que plantea la misma persona con la que gobernaron en coalición los anteriores cuatro años? Tendríamos que convenir en que los anteriores eran mucho más sociales y avanzados, puesto que, de no ser así, no los hubiera aprobado en su momento la coalición de la izquierda plural y transformadora.

¿Y qué decir de nuestro don Ovidio? Él, que tiene una diáfana idea de Asturias en su preclara mente, tendría que aclarar al pueblo llano en qué fallan estos Presupuestos de don Vicente, lo que podría aprovechar para informarnos a todos de cómo y cuáles serían los suyos. Imagínese el carismático líder por un momento que se convocasen elecciones anticipadas. ¿Tendría tiempo el dirigente conservador de explicar su proyecto para Asturias de forma convincente? ¡Ay! ¿Y si las ganase? ¿Se lo creería en primera instancia cuando lo felicitasen por el resultado?

Seamos pedagógicos, perogrullescos incluso. Que cada fuerza política con representación parlamentaria diga cuáles serían sus prioridades en los gastos. Hasta es posible que, de hacerlo así, pudiésemos entender algo. Pero, por lo visto, se prefiere andar a la greña y manifestar cada cual que sus presupuestos son los únicos que piensan en el interés de todos. Así nos va de bien.

Y es que no sé hasta qué punto será una desgracia para Asturias que los Presupuestos no se aprueben. Pero, en todo caso, cada cual estaría obligado en buena lid a explicar con sencillez y claridad su proyecto.

El rifirrafe está en quién gasta más, en quién pone y puso más. Pero las cuentas -¡maldición!- a nadie le salen. El que gobierna, sea en el ámbito local, o autonómico, despilfarra. El que está en la oposición acusa a su adversario en el poder de dispendios, de intereses poco filantrópicos y de incompetencia suma. Ello, sin entrar en que para cada cual su señorito madrileño es el bueno, y viceversa. Por maniqueísmo, la cosa tampoco se queda atrás.

Y, encima, somos capaces de hacer, cuando toca, la cuadratura del círculo que las circunstancias demanden. El partido fundado por Pablo Iglesias dispuesto está a eliminar el impuesto sobre el patrimonio. Milagro de los panes y los peces. Gastamos mucho más de lo presupuestado en todas las obronas que en Asturias están siendo y han sido, y encima lo haremos, lo que tiene un mérito incalculable, recaudando menos. ¿Qué diría Pitágoras con tanta y tanta filigrana con los números? Un respeto, oiga.

¿Y qué decir de los sectores sindicales y empresariales? ¿No hay aquí escenificaciones de la verticalidad de otros tiempos? ¿No estará pasando por la cabeza de más de alguna eminencia que, si no es posible el acuerdo entre partidos, lo orgánico nos salvará? ¿No huele a democracia orgánica pactar unos Presupuestos fuera del Parlamento? Desde luego, el asuntillo despide tufo, vaya que sí.

Cuando las cuentas no salen, cuando los proyectos públicos son sobre todo promoción inmobiliaria, cuando la política es cemento, cuando Asturias hace de la megalomanía objetivo a cumplir, cuando las ideas apenas comparecen, cuando el discurso es quién pone más y quién tiene en los madriles un señorito mejor y más cumplidor, cuando hay asociaciones empresariales que dicen representar el interés general, cuando los sindicatos viven más de la subvención que de las cuotas de afiliados, uno se pregunta muchas cosas. Y lo peor de todo es que las respuestas sobrevenidas generan de inmediato temor y temblor.

No pedimos más que claridad.