Denuncia que los bancos les deniegan créditos y que los medios los silencian
Mientras los partidos mayoritarios juegan a ver quién da más, Unión, Progreso y Democracia (UPD) pide.
El partido de Rosa Díez, Fernando Savater y Mikel Buesa no tiene dinero para hacer campaña electoral y organizarse de cara a los comicios de marzo, según reconocieron en la rueda de prensa celebrada ayer, en Madrid, la primera que daban en la capital desde su presentación, el pasado 29 de septiembre.
Los bancos les han denegado los créditos solicitados o les han pedido avales imposibles, lo que, en su opinión, «contraviene la libertad y la igualdad de los ciudadanos» para difundir y recibir mensajes políticos plurales al impedir que surjan nuevos partidos.
«No vamos a solicitar ningún crédito más. No estamos dispuestos a que el stablishment bancario decida qué mensaje político le llega a los ciudadanos», sentenció Rosa Díez, la principal portavoz de UPD y cabeza de lista electoral. «Desde ya mismo» -anunció ayer- «ponemos en marcha un sistema de financiación en el que recabaremos préstamos personales de la gente que cree que esta iniciativa política es necesaria».
A partir de ahora, tanto Díez como el resto de miembros del Comité Político del partido irán a todos los actos con su talonario de «bonos reintegrables» por valor de 250, 500 y 1.000 euros. No se trata de donativos, que también aceptan -con ellos han tirado hasta ahora-, sino de pequeños préstamos que, según se han comprometido, serán devueltos «en cuanto lo permita» su situación financiera.
Según UPD, numerosas personas consideran necesaria la regeneración democrática del país por la que nació este partido y se lo han hecho saber. Pero no es suficiente con desearlo. Rosa Díez pide un verdadero compromiso a quien crea en ellos, un compromiso económico. «La mejor forma de asistir a esa necesidad (la de la regeneración democrática) es que los ciudadanos que crean en este proyecto se asocien a él a través de estos créditos», dijo.
Es más, no sólo invitan a prestar dinero a sus simpatizantes, sino a quienes, sin serlo, crean necesaria su existencia por el bien de la política, apuntó Savater. «Todos tenemos responsabilidades políticas más allá del voto», recordó.
Pero ¿y si UPD no consiguiera ningún escaño y no llegaran a contar con fondos suficientes para devolver los préstamos?
Primero, no contemplan ese escenario: «La política no es el arte de lo posible, sino hacer posible lo que es necesario», afirmaba Rosa Díez. Segundo, añade: «Esto es una cuestión de confianza; es una apuesta personal para dar voz a este mensaje que, como toda apuesta en la vida, conlleva un determinado riesgo». Sirva como aval que UPD pretende seguir insistiendo en su proyecto político más allá de las elecciones e independientemente del resultado que obtenga en las urnas. «La regeneración democrática motiva a muchas personas», respondía la ex europarlamentaria a la hipotética apatía política de los ciudadanos. «Si no, no tendríamos ya 4.000 asociados y centenares de personas trabajando de manera altruista que vienen a dar y no a pedir», añadió.
UPD equiparó la actitud poco democrática de los bancos al negarles los créditos con los medios de comunicación que ignoran a este partido o hablan mal de él, especialmente los medios afines a los socialistas.
También denunció los favores que se hacen recíprocamente los grandes partidos y los bancos; y exhibieron la deuda que tenían en 2004 formaciones como el PSOE (62 millones de euros), PP (28 millones y medio), PSC (casi 12 millones), PNV (14), IU (15), ERC y BNG (dos millones cada uno), según el Tribunal de Cuentas.
Además, recordaron las millonarias deudas que los bancos condonaron al PSOE y al PSC (40 millones en La Caixa, BBK y el Santander), a ERC (2,7 en la Caixa) y al PP (2,6 millones en Caixa Galicia). En su afán por poner datos sobre la mesa, Rosa Díez denunció que ANV y PCTV -«dos partidos de ETA-Batasuna»- reciben anualmente siete millones sacados «de nuestros impuestos».
Sobre la posibilidad de ilegalizar estas formaciones, Díez, que renegó del PSOE de sus orígenes, apuntó que todo el mundo sabe «que tenían pruebas» contra ellos, pero que llegaron al Parlamento vasco y los ayuntamientos, «precisamente porque sabían quiénes eran». «No rompen todos los vínculos con esos partidos porque son con quienes han negociado la actual política antiterrorista», agregó.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados