LA RUEDA

Cada uno habla según le va en la feria, así que, seguramente, esta columna tendrá mucho de hijo avergonzado por la pensión que cobra su madre, esto es, la mitad de la ya exigua pensión que entraba en casa antes de enviudar.

Anteayer, cuando oí la promesa de subir la paga unos 150 euros al mes a las viudas con pensión mínima, no pude evitar una profunda sensación de bochorno. Lo digo por Rajoy, que formuló la promesa, pero también por Zapatero, que cada septiembre promete subidas de pensiones en un mitin ante los mineros de Rodiezmo. Lo siento, pero la puja preelectoral, el sacar pecho y el coqueteo con el voto en materia de pensiones no me parece digna. Que alguien que ve que hacerse mayor significa hacerse pobre, que cuenta en céntimos para llegar a final de mes, tenga que pensar que el anhelado aumento puede depender de quién gane las elecciones es cruel e injusto.

Adecentar las pensiones mínimas, que en España cobran tres millones de personas, no debería continuar siendo objeto de las promesas electorales. ¿Cómo es que nadie impulsa un pacto de Estado para sacar el tema del debate para siempre? Aunque solo sea por respeto a eso que dentro de un par de meses, en campaña, llamarán solemnemente "nuestros mayores". ¿O es que todos los partidos echan sus cuentas a partir de la evidencia de que cada vez que vamos a las urnas el electorado es más viejo?

Oyendo anteayer la promesa de los populares, me vino a la mente un capítulo de El ala Oeste de la Casa Blanca. Un día calculan cuánta vida le queda al sistema de pensiones americano, pensado para una época en el que por cada jubilado trabajaban 42 personas y no dos, como ahora. Nadie se quiere comer el marrón de retrasar la edad de jubilación, hasta que alguien suelta: "No es política, es historia, y no hay forma fácil de entrar en los libros. Debe ser nuestro legado, para cuando dentro de 50 o 100 años las encuestas de intención de voto de cada martes sean polvo". Y al final pactan y salvan el New Deal de Roosevelt y comen perdices. Pero, claro, solo es una serie de televisión. Con mensaje, eso sí.