CANELA FINA

Pocos, muy pocos canales de TV pueden exhibir un número tan elevado de premios internacionales, en cantidad y calidad, como Televisión Española. La profesionalidad de TVE ha sido durante muchos años, y lo es ahora, uno de los referentes del mundo audiovisual tanto en Europa como en América. Cuando los más acreditados organismos e instituciones de países democráticos otorgan a TVE premios de relieve, habrá que convenir que el canal se merece un respeto.

Todo esto que afirmo no es producto del voluntarismo o la especulación. Se trata de datos reales, imposibles de resumir en un artículo porque abarrotan de trofeos enormes vitrinas. Los éxitos de TVE en el mundo avalan la calidad profesional de los periodistas y realizadores que trabajan en la televisión pública española. Que los vientos políticos, desde Franco a Zapatero, sin excepción, han soplado con fuerza, como también ocurre en los canales privados, no se puede negar. Que los profesionales han resistido esos vendavales y han hecho siempre un trabajo más que digno, es algo que nadie discute seriamente en el mundo audiovisual. Veo de forma habitual, por ejemplo, el telediario de Lorenzo Milá. Es excelente y supone un esfuerzo de objetividad, al margen de la ideología, plural, por cierto, de los periodistas que lo realizan.

Por eso me ha parecido un error la declaración de Rajoy, tan poco matizada, que supone el desdén para unos profesionales del periodismo y la comunicación que se encuentran entre los mejores de Europa. No es justo descalificar a los periodistas con generalizaciones irritantes y desmesuradas.

No entiendo bien por qué Rajoy no quiere debatir en TVE con Zapatero, cuando la objetividad periodística en ese debate está garantizada por la seriedad de los profesionales de aquella casa. Al líder del PP le puede molestar que Zapatero no sólo le desafíe sino que decida el canal de TV sin negociarlo previamente. La respuesta a la intemperancia zapateresca no consiste en descalificar a unos profesionales serios sino en exigir para la elección del canal o los canales un dato objetivo, por ejemplo, la audiencia. No era necesario ofender a quien no se lo merece para poner en su sitio al presidente por accidente.

Siempre he estado al lado de los periodistas y en contra de los ataques, tantas veces desaforados, de los políticos. La función del periodismo, además de informar, de administrar el derecho a la información que tienen los ciudadanos, consiste también en ejercer el contrapoder: elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca, denunciar al poder cuando el poder abusa. Y me refiero a cualquier poder: económico, financiero, religioso, cultural, deportivo, político...

En este caso, hago crítica con el mayor respeto, con la mayor firmeza también, al presidente de un partido que, a mi juicio, se ha equivocado al generalizar sobre los profesionales de Televisión Española, cometiendo, además, una grave injusticia. Los periodistas de TVE son, en líneas generales, excelentes, conocen a fondo su oficio y lo ejercen con independencia de las presiones que eventualmente les acosan. Esta es la pura verdad.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española

© Mundinteractivos, S.A.