La Coctelera

Reggio

Un lugar de encuentro para leer juntos, continuación de Caffè Reggio http://www.lacoctelera.com/caffereggio

14 Diciembre 2007

Los buenos estudiantes, de Lluís Maria Todo en El Mundo de Cataluña

PRISMA

Eran inteligentes, orgullosos y con una punta de recelo en la mirada. No sólo no se perdían una clase, sino que muchas veces te esperaban a la salida, y en el claustro, de pie y bolígrafo en mano, te pedían aclaraciones, más bibliografía, la confirmación de una idea, de una conexión insólita y enriquecedora. Cuando llegabas a establecer un vínculo de confianza con ellos, se quejaban de la falta de interés de los demás estudiantes, de la mediocridad de muchos profesores.

Eran los buenos estudiantes procedentes del extrarradio o de familias con poco dinero, los mejores. Para el profesor, interlocutores perfectos, y también el estímulo imprescindible, el empuje que necesitábamos para no perder el nivel de exigencia en las clases y publicaciones, la excusa irrenunciable para soñar que nuestro saber era útil, para creer que nuestro magisterio no era del todo en vano.

A sus familias les costaba mucho esfuerzo mantener a un hijo que quería hacer carrera, y ellos habían ingresado en la facultad con determinación y optimismo, como quien cumple un deseo antiguo y muy íntimo. Ellos habían deseado la universidad y trabajado duro para llegar a ella. Habían ansiado durante años aquella cultura (sin abandonar la propia) y no se iban a conformar con cualquier cosa. En cierto modo configuraban un cortocircuito entre la cultura popular y la alta cultura humanística, sin pasar por la cultura pequeñoburguesa en la que nadaba la gran mayoría del alumnado, generalmente mediocre.

Recuerdo a muchos de estos estudiantes; a varios los he seguido viendo con asiduidad. Algunos se hartaron de este país que ya no era el suyo y se fueron al extranjero. Muchos se desesperan en las aulas de los institutos. Otros renunciaron a sus altas exigencias y acabaron poniendo su talento al servicio del mejor postor; ahora me cuesta reconocerlos si los veo por la calle.

Uno de los mejores, Javier Pérez Andújar, acaba de publicar un libro extraordinario: Los príncipes valientes (Tusquets), que habla de las mocedades de su autor, de sus años de colegio, sus amigos, su familia, de su barrio, cerca del río Besòs, habitado por inmigrantes andaluces de la primera oleada, la de los años 60. Habla sobre todo de libros, de tebeos y de seriales televisivos, de las complejas relaciones entre las distintas culturas -un tema que Pérez Andújar trata con una lucidez y agudeza pasmosas-.Por lo demás, el libro sorprende con ese toque mágico que tienen todos los buenos libros, una voz, un tono que alza el vuelo en la primera frase y no vuelve a posarse hasta la última página.Produce, también, una sensación de totalidad, de cosmología autosuficiente y universal, como todos los buenos libros, como otro gran relato con río, la película de este título de Jean Renoir. Los príncipes valientes exhibe además una cosa infrecuente en la literatura actual: una posición ética fuerte y exigente, y así, su autor, natural de Sant Adrià de Besòs, dirige una mirada crítica e inteligente sobre la historia y el país, o los países, del narrador, una mirada que sería interesantísimo comparar con otros relatos de la Barcelona marginal: Los de Marsé y de Jòdar, por ejemplo.

Me gusta imaginar que este escritor aprendió algo en la universidad.

© Mundinteractivos, S.A.

servido por reggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

Estadísticas

Estadísticas

Fotos

reggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera