EL EXPERTO

El año que viene se presenta complicado para la economía, especialmente para España, que ha pasado de vivir la bonanza del boom inmobiliario a sufrir los excesos del pinchazo. No sólo se venden menos viviendas, aumenta la morosidad y sufren los sectores inmobiliario y financiero, sino que se teme una pérdida importante de empleo ligado a la construcción residencial, con el efecto pernicioso que esto tendrá sobre el consumo. La última advertencia ha sido lanzada por las propias inmobiliarias, que auguran hasta 500.000 despidos en los dos próximos años a causa de la caída de la actividad.

Sin embargo, esto es fijarnos en el vaso medio vacío, y no en el vaso medio lleno. Las empresas españolas barruntaban el cambio de ciclo hace varios trimestres, y basaron su crecimiento en la apuesta por mercados exteriores. Así, compañías como Telefónica, BBVA, Banco Santander o Inditex, se han internacionalizado hasta el punto de ser cada día menos españolas, al menos en lo que se refiere al origen de sus ingresos. Esto, lejos de preocuparme, me tranquiliza bastante, al menos de cara al año que viene en el que España no va a estar de moda como lo ha estado en los últimos ejercicios, por mucho que nos duela. Y, si España ya no va bien, será mejor diversificarse e invertir fuera.

Sin embargo, atendiendo al consenso de mercado para las empresas del Ibex 35, el índice se debería revalorizar un 10% en los próximos 12 meses, alcanzando aproximadamente los 17.600 puntos. Un 10% merece mi atención y no se corresponde con un panorama tan negro para la economía española. Pero buceando un poco en el índice, las cosas se aclaran. Son precisamente las empresas más internacionales del índice las que en teoría, lo harán bien en 2008. Telefónica, Banco Santander y BBVA son responsables del 70% de la subida esperada para el índice.

Alicia Jiménez de la Riva es directora de Análisis de Self Trade Bank.

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