Mas avisa a Madrid del ´emprenyament´, de Enric Juliana en La Vanguardia
El líder de CiU advierte y Bono replica: "¿Por qué el Estatut no levantó pasiones?"
"¡Se van a enterar en Madrid!". Quizá fue este el último pensamiento de Artur Mas antes de irse a dormir el lunes por la noche, sabiendo que el día siguiente por la mañana tenía una cita en el Fórum Europa para transmitir en la capital de España el actual estado de ánimo de una parte muy sustantiva de la sociedad catalana: de la Catalunya nacionalista e independentista, y algo más. Algo más. Para entendernos, del català emprenyat.
El presidente de Convergència i Unió redujo ayer al mínimo indispensable los protocolos y circunloquios con que los políticos catalanes suelen expresarse en Madrid, siempre entre la prudencia mercantil y una astucia que quisiera ser veneciana, y lanzó un aviso contundente a los comensales reunidos en la sala noble del hotel Ritz: España va a tener un serio problema si el Tribunal Constitucional desfigura el nuevo Estatut.
En realidad su afirmación fue un poco más articulada, un poco más matizada, pero igualmente contundente: "Si el Estatut es recortado, Catalunya va a tener un serio problema, pero España también".
Mas no fue más allá. Ahí se impusieron los tradicionales resortes de la prudencia catalana. Pero dejó entrever en qué podría consistir el "gran problema" de España si el Estatut sale desfigurado de la casa de los líos en que se ha convertido el Tribunal Constitucional.
Podría consistir en el surgimiento de una amplia mayoría nacionalista, de inequívoca vocación soberanista, en las elecciones al Parlament de Catalunya del año 2010, en el supuesto de que se agote la actual legislatura. "Los catalanes están ahora enfadados con la política, confusos y desorientados incluso; pero no les quepa ninguna duda que la sociedad catalana volverá a interesarse masivamente por la política, y volverá a tener ganas de votar. Y cuando ello se produzca puede haber sorpresas", añadió Mas a efectos de una mejor comprensión de su advertencia.
Destacaba en la mesa de honor la figura siempre risueña de José Bono, ex ministro de Defensa, futuro cabeza de lista del PSOE en la provincia de Toledo, candidato in péctore a la presidencia del Congreso de los Diputados en caso de indiscutible victoria zapaterista y conspicuo representante del ala socialista que se emociona viendo ondear la bandera rojigualda.
En un momento dado, Bono pidió la palabra. Para decir dos cosas. Primera: que no comprendía la advertencia de Mas respecto al Estatut, habida cuenta de que sus principales promotores hoy no hablan de él con gran entusiasmo (citó a Pasqual Maragall, al que siempre ha detestado, a Josep Lluís Carod-Rovira y al propio Mas), y remató recordando la baja participación en el referéndum estatutario de 2006. La sociedad catalana, vino a decir, pasa de la inflamación nacionalista. Y segunda cosa: las naciones son un invento. "Nacen, crecen y mueren, como les ocurrió a los faraones y a los romanos".
A esto último, Mas le respondió preguntándole si también considera un invento la nación española. (Bono puso ahí una jovial cara de circunstancias). Respecto al Estatut, el líder de CiU recordó que fue José Luis Rodríguez Zapatero quien lo convirtió en un asunto central de la agenda política, al prometer en campaña electoral (2003) que respetaría la reforma que aprobase el Parlament.
Ambos salieron contentos del imprevisto lance.
