El pasado 5 de septiembre publiqué en estas páginas un artículo explicando el impacto que me produjo ver a los futbolistas del Inter de Milán jugando con una enorme cruz roja en el pecho, en vez de su habitual indumentaria negra y azul. Que vistan la cruz de san Jorge esta temporada es su forma de celebrar el centenario del club, ya que aparece en el escudo de la capital lombarda (igual que en el de Barcelona y en el del FC Barcelona).
Recordaba en aquel artículo cómo -en algunos países donde el islam pincha y corta (Argelia, por ejemplo)- los aficionados manipulan sistemáticamente las camisetas del Barça: tapando la cruz que aparece en el cuartel superior izquierdo. También el escudo del club barcelonista se imprime allí, en bolsas de plástico, con una mutación: con la cruz convertida en un simple palo vertical. Elucubraba entonces sobre lo mucho que los jugadores milaneses recordaban a los cruzados de los tebeos y los libros de nuestra infancia, e intuía la posibilidad de que algunos islamistas se sintiesen molestos por esa indumentaria.
Pues bien: poco más de tres meses después, los hechos convierten en realidad mis divagaciones. Un abogado turco ha pedido a la UEFA y a la FIFA que sancionen al Inter por esa camiseta. El abogado se llama Baris Kaska y - según informa Ricardo Ginés desde Turquía- es experto en derecho europeo y seguidor del Fenerbahçe, equipo estambulí que hace quince días cayó derrotado ante el Inter por 3-0. Kaska ha declarado: "Tuve una terrible conmoción viendo el partido y me vino un profundo dolor en el alma". Un profundo dolor que debieron de compartir muchos medios turcos, que también pusieron el grito en el cielo (musulmán). Según explica Ginés, la mayoría ha publicado una foto de un jugador del Inter junto a una imagen de un cruzado medieval. Explica Kaska: "Esa cruz me recordó los días sangrientos del pasado". Y por esos días sangrientos del pasado ha decidido presentar denuncia y pedir que le anulen al Inter los tres puntos conseguidos en aquel partido. ¿El motivo? "Manifestar de forma explícita la superioridad racista de una religión".
Si mostrar una cruz es "manifestar de forma explícita la superioridad racista de una religión" ya pueden ir preparándose los vexilógrafos europeos para inventar nuevas banderas de Noruega, Islandia, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Inglaterra, Escocia, Suiza, Jersey, Grecia, Eslovaquia, Georgia, Cerdeña, Feroe e incluso Asturias. En justa contrapartida - para no "manifestar de forma explícita la superioridad racista de una religión"- deberían ir ya retirando las medias lunas de las banderas de Argelia, Azerbaiyán, Mauritania, Túnez, Turkmenistán, Malasia, Singapur, Pakistán e incluso de la de Turquía, esa Turquía del conmocionado Kaska, esa Turquía que - dicen algunos- quiere entrar en la Unión Europea.

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