EN DIAGONAL
El futbolista y entrenador argentino Jorge Valdano disfruta hoy en su retiro de un glorioso historial, pero puede también estar orgulloso de haber creado algunas sentencias que se han convertido en palabra de ley. Así, para tratar de explicar lo inexplicable, como que un gran equipo campeón pudiera entrar en crisis y otro más modesto empezara a ganarlo todo, Valdano se inventó una frase que ha hecho fortuna: "El fútbol es un estado de ánimo".
Robemos la frase al crack argentino para aplicarla a la vida política de nuestros días. Miren a CiU, instalada en la oposición con pocas posibilidades de cambiar su sino y con justitas perspectivas electorales a corto plazo. Y miren, en cambio, al PSC, con más poder que nunca en todas las administraciones y con unas encuestas que predicen su clara victoria en las elecciones de marzo.
¿Quién debería estar hoy fresco y feliz como una rosa? ¿Quién debería estar marcando el juego político? Sin duda, los socialistas. Pero como la política es un estado de ánimo, los papeles están cambiados: los dirigentes de CiU se sienten fuertes, tras la manifestación del 1-D y sobre todo después del mitin de Mas, por el éxito de convocatoria. Los socialistas, en cambio, viven a la defensiva, entre un PSOE que les recrimina su falta de lealtad y unos socios -ERC e ICV- que los acusan de todo lo contrario, de entreguismo al Gobierno.
CiU, desde la oposición y con la inestimable ayuda de Esquerra, está marcando el guión de la agenda política. Los socialistas han acabado copiando el discurso que tanto criticaban de Pujol -la advertencia a la desafección que hizo Montilla- y no están centrando la vida política con su obra de gobierno. Así, mientras van lentas todas las obras de infraestructura -aún están discutiendo el cuarto cinturón y las obras del metro avanzan a paso de tortuga-, una de sus leyes más importantes de lo que llevamos de legislatura -la de la vivienda- ha sido rectificada por el Consell Consultiu. Del discurso federalista del PSC no hay noticias, apagado por el eco de los soberanistas. Mientras se espera el último libro de Miquel Iceta, los que llevan la voz cantante son los nacionalistas, que copan con sus ensayos las listas de los más vendidos -Pujol, Madí, Duran y Roca están entre los siete primeros del hit parade-. El discurso soberanista se impone al federalista.
Y en el Ayuntamiento de Barcelona, lo mismo. El alcalde es Hereu, pero el que triunfa en cada pleno es Trias.
Como la política es un estado de ánimo, CiU está consiguiendo transmitir la imagen de que está cortando el bacalao, y ello está propiciando errores en el PSC. Porque un error clamoroso es criticar a los periodistas de TV3 y Catalunya Ràdio de la forma como lo ha hecho el diputado Joan Ferran. Claro que los periodistas merecemos un tirón de orejas. Faltaría más. Pero la frase sobre "la costra nacionalista" es más propia del régimen de Chávez que del de Montilla.
Está claro que el PSC necesita cambiar su estado de ánimo. Se puede esperar al resultado de las legislativas de marzo, pero quizás le conviene hacer antes un profundo reset.
La reprobación que no evitará ZP
Zapatero logró un acuerdo in extremis con el PNV y el BNG que impidió la reprobación de la ministra Magdalena Álvarez en el Congreso, pero tiene dificultades para evitar la que tendrá lugar en breves días en el Senado. Aquí ya no caben milagros. El PSOE no tiene mayoría, ni con sus socios más próximos, y CiU, ICV, ERC y PP están dispuestos a apoyar la moción para reprobar a la ministra.
Puig y la operación Carod
Dirigentes de CDC están insistiendo en el entorno de Duran para convencerlo de la necesidad de incluir al convergente Felip Puig como número dos en su lista. El argumento es que este podría contribuir a robar votos en sectores soberanistas. Para convencer a Duran, se le ha hecho llegar la propuesta de que Puig podría hacer como hizo Carod y no tomar posesión como diputado tras las elecciones.
Cumbre secreta
Los pesos pesados del PSC e ICV mantuvieron hace pocos días una discreta reunión para abordar, entre otras cosas, la manifestación del 1-D. Los dirigentes de Iniciativa se mostraron muy críticos con la actuación del PSC y las palabras del president sobre la desafección. Saura dijo que el PSC e ICV han de defender mejor un Estado federal fuerte ante el acoso del independentismo. En la reunión participaron Montilla, Iceta, Zaragoza, Saura, Guillot y Bosch.
jjuan@lavanguardia.es

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados