Ese tonto circunspecto que se llama Jesús Caldera, que “atracó” el Archivo de Salamanca, en compañía de los cacos nacionalistas de ERC, y que ahora está al frente del programa electoral del PSOE, nada más llegar al cargo de ministro de Asuntos Sociales le otorgó la medalla de oro al trabajo a Peridis y a Iñaki Gabilondo, suponemos que por los servicios prestados al PSOE. Y, ahora que se va, les ha regalado otras dos medallas más a los de Prisa, una póstuma a Polanco y otra a Forges, también por el mismo motivo que a los otros, aunque esta vez con más razón porque era más difícil apoyar a Zapatero, en su caos nacional, que criticar al belicista Aznar.

O sea, medallas para los amigos, un juego en el que también participó su antecesor en el cargo, Zaplana, con condecoraciones, ni más ni menos, que a Paco Hernando, “el pocero de Seseña”, suponemos que, entre otras cosas, para que aportara algunos milloncetes de euros al pocerito de la COPE, Federico Jiménez Losantos, como los que aportó el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrand, quien suponemos que, descubierta su financiación a la extrema derecha que insulta a media España, incluido el Rey, ya estará a punto —en compañía de Arturo, porque suelen ir a medias en todo— de hacer pública, ambos, su dimisión como jefes de la CEOE, donde no han dado un palo al agua, ni defendido a los empresarios ante las groseras intromisiones del Gobierno, en OPAs e intrigas empresariales, de ZP. Y no vale eso de decir —como van diciendo para cubrir el expediente y lavarse las manos— que su participación liberticida la quieren vender. Es lunes, 10 de diciembre del 2007, y aún estamos a la espera del cese o dimisión de la cúpula de la CEOE.

Porque claro, ahora que Ansón acaricia el condado de Puñorostro, y Pedro J. el marquesado de Castelldosrius, vamos a descubrir la otra serie de las matrioskas de la extrema derecha española, a las que se acaba de subir el presidente de la CEOE, y que se han pasado toda la legislatura agitando la conspiración del 11M, el aznarismo belicista de Iraq, las soflamas de la AVT —dedicada a la política extrema en vez de a cuidar de las víctimas del terror— y a las influencias económicas y mediáticas que emanaban del trío de la bencina de la derechona española del PP, Acebes, Aguirre y Zaplana.

De manera que ahora que Pedro J., que es mucho de usar y tirar, ha dejado de pasearse con Zapatero por los jardines de la Moncloa y de hacerle, desde El Mundo y la COPE, el trabajo sucio de la conspiración del 11M que tuvo maniatado al PP durante toda la legislatura, junto a los trenes estallados de la estación de Atocha. Ahora que el aspirante a marqués ya no debate con Zapatero sobre la inmensidad oceánica del republicanismo de Petit, y que los tribunales le han enterrado la conspiración, pues, precisamente ahora, el diario El Mundo, y su director a la cabeza, empiezan a decir que Zapatero es un peligro para España, que tiene que ganar las elecciones Rajoy, y que el PP se tiene que hacer de centro, suponemos que echando a J. Losantos de la COPE y de El Mundo, tirando por la borda del buque a Acebes y Zaplana y tapándole la boca a Aznar como si fuera el trovador de Asterix, y pidiendo centro y moderación, que es, exactamente, lo que reclama para Zapatero El País.

O sea, que tenemos dos juegos de matrioskas, que Pedro J. ha manipulado según la ocasión para vender periódicos y promocionarse él. Uno del PSOE y otro el del PP, en el que acaban de meter a Rajoy, para vender ejemplares en la campaña electoral, porque hasta hace poco en las matrioskas peperas de Pedro J., se daba por indudable perdedor de las elecciones a Rajoy. Y al final, en la batalla de la sucesión al frente del PP, y tras un momento de confusión y debilidad en la que apareció la cabeza pelada de Rato, siempre salía Esperanza Aguirre como la última matrioska o matriarca del PP. Aunque, si se estrellara Rajoy, el que al final manejará las muñecas del PP no será Pedro J. sino Aznar. O sea que, paciencia y mucho barajar.