Muertos sin permiso, de Javier Ortiz en su Weblog
Muertos sin permiso
Desde donde escribo estas líneas, en una vieja casa del centro de Santander, se ven, incluso de noche, al otro lado del patio, las ruinas del edificio que se derrumbó ayer. En el desastre perdió la vida una anciana y, según todas las trazas, también dos hombres que estaban con ella y a los que siguen buscando entre los escombros.
Dice la autoridad del consistorio santanderino que el derrumbe pudo deberse a unas obras que se están realizando “más allá de la autorización municipal” en un edificio colindante.
En los últimos años, en este mismo barrio ha habido cinco derrumbes. Cinco. Hace pocas semanas, cedió el techo de un piso de la propia calle en la que estoy ahora. Se comenta por aquí que fue a resultas de las vibraciones producidas por una pala excavadora. Tiene bemoles: ¡vivimos en casas que no aguantan la vibración causada por una excavadora!
Pero lo verdaderamente extraordinario es ese “más allá de la autorización municipal” que he mencionado antes.
Por si no lo sabéis, os diré que el edificio que se cayó ayer está (o estaba) a unos 300 metros del Ayuntamiento de la capital de Cantabria, contados en línea recta a partir de su puerta de entrada. O sea, que las obras que se supone que han provocado el siniestro quizá estuvieran “más allá” de su autorización, como dicen los jefes del consistorio, pero de lo que no hay duda es de que estaban delante de sus mismísimas narices. ¿Me quieren contar que, sabiendo que se trata de un barrio francamente decrépito, no tienen a nadie que inspeccione las obras que se realizan, por si van “más allá” de lo autorizado? ¿Y qué pasa con las obras que están “más acá” de lo autorizado? ¿Pone el Ayuntamiento a alguien con conocimiento de causa que elabore estudios periciales sobre su seguridad y se haga responsable de lo que avala? ¿Cuántas obras hay por aquí que están “más allá de la autorización municipal”? ¿Cómo sé que esta misma casa en la que me hallo no se va a venir abajo dentro de nada por culpa de cualquier obra de ésas que se emprenden “más allá de la autorización municipal”?
Por resumir: ¿de qué les vale a las víctimas saber que se han venido abajo sin el debido permiso?
