El otro Madrid, donde se vive más, de Eugenia Rico en El Mundo
AQUI NO HAY PLAYA
Ahora resulta que los madrileños vivimos más pero no sé si vivimos mejor. Vivimos más, 2,6 años más dice el Informe del Estado de Salud de la Población de la Comunidad de Madrid 2007, aunque no sé cuántos minutos entran en ese 0,6. Puede ser que vivamos más veces el mismo minuto o que el minuto nos dure más que a otros. Los descreídos argumentarán que los madrileños no viven más sino que prefieren morir en otro sitio. Siendo Madrid una de las ciudades principales de Ecuador, en número de ecuatorianos residentes y rompeolas de todas las Españas, adonde van a parar los hijos pródigos de todas las provincias, de donde salen siendo niños que quieren triunfar en la capital y adonde acaban volviendo a terminar sus días por eso de que la vida es más barata y el clima es mejor. El clima será mejor en otra parte pero parece que en ninguna parte de España y menos de Europa se vive tanto, sin embargo también en esto de la vida parece que cantidad no es igual a calidad.
Ahora que empiezan los fastos navideños la ciudad se viste de luces como si fuera un torero. Pero la plaza de Madrid es la vida. Mientras los ecologistas nos piden que nos encendamos menos horas para ayudar al Tercer Mundo y parar el calentamiento global, el Tercer Mundo se nos mete en casa. Subo por la calle Bravo Murillo y veo una multitud que se pelea por buscar en los contenedores de basuras de Mercadona . Ellos saben mejor que nadie que es Navidad, porque la Navidad cada año llega antes como si fuera una multa del Ayuntamiento que es la única carta que llena los buzones desde que los christmas se mandan por internet o por el teléfono móvil. Ahora los mensajes de Navidad no llevan vocales y a este paso pronto volveremos a la escritura ideográfica, pero hay unas pocas cosas que no cambian.
Cuando era pequeña veía a los mendigos que por Navidad se acurrucaban en mantas raídas para huir del frío. Le preguntaba a mi padre hasta cuándo tendrían frío los mendigos en Madrid y me contestaba que sólo hasta que España hubiese entrado en el Mercado Común, cuando fuésemos un país próspero en el que casi todos comiésemos turrón por Navidad dejaría de haber mendigos. Ahora somos un país próspero en el que todos comen turrón por Navidad menos los que hacen régimen, que son muchos. Soy demasiado mayor y veo a los mendigos que por Navidad se acurrucan en cartones raídos para huir del frío, hace tiempo que estamos en el Mercado Común pero el Estado del Bienestar no ha hecho que la gente deje de buscar en las basuras. Ellos saben mejor que nadie que es Navidad porque en Navidad la gente tira cosas fabulosas a los contenedores. Por tirar hay algunos que hasta tiran la toalla.
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