Una noticia que no es de este tiempo, de Justino Sinova en El Mundo
EL REVES DE LA TRAMA
Hace unos días, la senadora socialista Mercedes Aroz anunciaba que deja su escaño porque la política de su partido se ha hecho incompatible con su fe cristiana. La noticia ocupó muy breves espacios en los medios de comunicación y mereció escasa atención de los comentaristas. Coincidió con el anuncio del regreso de otro cristiano, José Bono, a la actividad política en el mismo partido, que sí invadió los primeros espacios de los medios.
La diferencia de tratamiento informativo tiene una causa, desde mi punto de vista, evidente: en el caso de Bono prevaleció el interés político de un personaje con atractivo mediático y facilidad polémica por sus diferencias con su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, mientras que el principal componente del caso de Aroz, la fe cristiana, ha sido recluido, deliberadamente por unos, inconscientemente por otros, al rincón de los asuntos privados; ésos de los que no conviene hablar mucho.
O sea, que la noticia de la senadora Aroz, para lo que políticamente se ha impuesto, no es de este tiempo y, sin embargo, tiene un peso notable y una significación trascendente, merecedores de mayores atenciones. Primero, porque es el reflejo de una aventura nítidamente personal de extraordinaria dimensión que entra en el capítulo de los argumentos biográficos del que tanto se ha ocupado y se ocupa la prensa, eso que en el argot profesional se ha llamado el «interés humano».
Mercedes Aroz ha experimentado una conversión a la fe cristiana tras haber militado durante muchos años en el marxismo. Fue afiliada de la Liga Comunista Revolucionaria y posteriormente del Partido Socialista y renuncia por su fe a la actividad parlamentaria, a la que llegó hace varias legislaturas y en la que ha sido el candidato al Senado más votado de la Historia de nuestra Democracia.
La segunda razón que hace importante el testimonio de Aroz tiene que ver con la denuncia que supone para la política socialista en manos de Zapatero. Aroz se marcha de la actividad parlamentaria por decisiones concretas que entiende contrarias al mensaje cristiano y a su personal integración plena en la Iglesia Católica.
Rechaza concretamente la Ley del Matrimonio Homosexual por la equiparación de unas uniones de hecho con una institución secular a la que se desvirtúa.
Ya negó su voto a la mencionada ley cuando pasó por el Senado aduciendo seis razones para ello. Rechaza la investigación con embriones, también los impedimentos puestos para la educación religiosa en la escuela, como los intentos de imposición de una ideología laicista que pretende relegar el hecho religioso al ámbito privado.
La compatibilidad entre el socialismo y el cristianismo se ha argumentado en el plano teórico y se ha intentado en la práctica muchas veces.
La cuestión que suscita la reacción de esta veterana socialista es que determinadas políticas socialistas, y en concreto, la de Zapatero, no respetan el mensaje cristiano y obligan a un distanciamiento personal en favor de la coherencia.
La propia Mercedes Aroz aludió positivamente al socialista de nacionalidad francesa Lionel Jospin para argumentar su 'no' a la Ley del Matrimonio Homosexual: «Coincido en mi oposición a esta ley con las posiciones sobre esta cuestión de buena parte de la socialdemocracia europea y las del socialismo francés que representa Lionel Jospin».
El testimonio de la senadora tiene, pues, el valor del coraje personal, de la coherencia, del compromiso, pero también el alcance de una crítica concreta a unas determinadas políticas perturbadoras que a muchos debería abrirles los ojos.
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