El Príncipe Felipe de Borbón tiene que cumplir la semana que viene una de las misiones diplomáticas más difíciles y complicadas desde que juró la Constitución como Heredero de la Corona.

La semana próxima, el Príncipe, que asistirá como invitado especial a la toma de posesión de la nueva presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tiene previsto entrevistarse con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el que intentará cerrar el contencioso que mantiene con su padre, el Rey, desde principios del mes de noviembre a raíz de la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, cuando Don Juan Carlos le mandó callar en el incidente diplomático más serio que se ha producido en la política exterior española desde hace décadas.

Aunque en fuentes oficiales españolas se insiste en que el Príncipe no lleva ningún mensaje del Rey para el presidente Chávez, fuentes diplomáticas muy bien informadas insisten en que, en efecto, Don Felipe sí es depositario de un mensaje dirigido a Chávez.

Probablemente, el mensaje no es un mensaje escrito (y a esto deben referirse las autoridades oficiales españolas), sino que se trata de de un mensaje verbal en el que, en cierta manera, el Rey le hace llegar al presidente venezolano su malestar por el incidente que dio lugar a ese ¿Por qué no te callas?

Y una justificación en su forma de comportarse que ha producido algunas críticas en varios países iberoamericanos. El Príncipe tiene, pues, una misión difícil y delicada que cumplir, ya que Chávez ha repetido una y otra vez, hasta la saciedad, que está esperando las disculpas del Rey por un comportamiento inadecuado con un jefe de Estado que ha sido elegido en las urnas y merece el mayor respeto.

Chávez ha insistido una y otra vez en esta petición de disculpas, hasta el punto que ha amenazado con nacionalizar la banca española en Venezuela, la que controlan el Banco de Santander y el BBVA (el 25% del sector bancario venezolano) si no queda resuelto el contencioso con España y con el Rey.

Las autoridades españolas, que han intentado, igual que la CEOE empresarial, congelar una situación que se puede agravar por semanas y que ha hecho cambiar el espíritu de las Cumbres Iberoamericanas (cumbres de simples actos sociales y protocolarios), han utilizado a todo tipo de intermediarios para terminar con el contencioso, pero el presidente venezolano, que tiene la sartén por el mango y el mango también, insiste en que no se le puede tratar en una cumbre como le trató el Rey y ha sacado a relucir incluso la vieja historia de la colonia que expolió a los indígenas.

La entrevista entre el Príncipe Felipe y el presidente venezolano en Buenos Aires ha sido concertada directamente por el Palacio de la Zarzuela y por el Ministerio español de Asuntos Exteriores, ya que el nuevo embajador de Madrid en Caracas todavía no ha presentado cartas credenciales.

Fuentes diplomáticas confían mucho en la mediación que pueda ejercer el Príncipe, con el que Chávez se ha entrevistado en varias ocasiones y al que suele llamar “el chico”.

Ahora “el chico” tiene todo en su mano para terminar con la tensión que ha presidido las relaciones entre Caracas y Madrid.