El enfriamiento del mercado laboral -los servicios públicos de empleo registran hoy 71.309 parados más que hace un año- está comenzando a tener consecuencias adversas sobre el gasto en prestaciones de desempleo. En concreto, y según anunció ayer el Ministerio de Trabajo, el gasto creció en octubre un 13,9% respecto del mismo mes del año anterior, hasta alcanzar los 1.325 millones de euros.
El incremento tiene que ver, lógicamente, con el fuerte aumento que se está produciendo en el número de altas por desempleo: 402.661 en octubre, lo que supone un incremento del 17,7% respecto al nivel existente hace doce meses. En estos momentos, y según Trabajo, el número de beneficiarios asciende a 1.431.382, lo que representa un aumento del 8,5%, con una cobertura bruta (sin incluir a los trabajadores eventuales agrícolas) del 93,53%, probablemente la más alta de la serie histórica. El incremento afecta tanto a las prestaciones contributivas (14,9%) como a las asistenciales (subsidio y renta activa de inserción), mientras que el número de beneficiarios procedentes del antiguo paro comunitario apenas crece un 1,5%.
Parados ‘mileuristas’
El aumento del gasto en desempleo no tiene que ver con un incremento de las bases de cotización que hubieran derivado en mayores pagas, ya que el ingreso medio por desempleado se sitúa en 999,5 euros, un 3,5% más que el año anterior.
Por el contrario, un aspecto que influye cada vez más en el incremento de los gastos por desempleo es la situación del mercado laboral para los extranjeros. Según los datos de Trabajo, el número de trabajadores inmigrantes que cobra el paro creció nada menos que un 50,1% en octubre respecto al mismo mes de 2006. En estos momentos, 119.429 extranjeros cobran el desempleo, lo que supone un 8,34% del total, todavía por debajo del 14% que representan sobre la masa laboral total.
Destaca, igualmente, que el número de beneficiarios procedentes de la Europa comunitaria ha crecido un 122%, lo que es achacable, fundamentalmente, a la entrada de Rumania y Bulgaria en la UE a partir del 1 de enero de este año.
Los peores datos registrados en el sector de la construcción están detrás de este comportamiento. En noviembre, por ejemplo, el paro creció en la construcción (11.180 desempleados más), el triple que en igual periodo de 2006.

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