Nuevo golpe de efecto del presidente del Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado hoy la supresión de un impuesto residual: el del Patrimonio, que afecta a un millón de personas y que supone unos ingresos públicos de tan sólo 1.400 millones de euros. Tal eliminación la propondrá en la próxima legislatura, durante las negociaciones sobre el nuevo modelo de financiación a acordar en 2008. También ha resaltado que el Estado compensará a las comunidades autónomas por esta pérdida de ingresos, al tratarse de una recaudación transferida.
El anuncio se produce a escasos días de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, abriera la puerta a la competencia fiscal entre las comunidades autónomas. Ocurrió el pasado 9 de noviembre, cuando esta autonomía anunció de forma pionera la rebaja del Impuesto sobre el Patrimonio para suprimirlo en el año 2010, con la reducción del tipo máximo al 1,5% (actualmente está en el 2,5% y el 0,18% en el mínimo, su práctica eliminación. (ver noticia).
El presidente ha basado su anuncio en que quiere garantizar la igualdad de todos los españoles, en alusión a la previsible escalada de rebajas que se podría producir entre las diferentes autonomías. El ministerio de Economía advirtió a Aguirre que no le compensaría por su rebaja del Impuesto sobre el Patrimonio –un coste anual de 430 millones- pero, unas semanas después, Zapatero enmienda la plana y opta por compensar a todas las comunidades.
Zapatero arrebata así la bandera al PP con una medida de bajo coste económico y de amplio calado electoral porque afecta a las clases medias. Además, se trata de un impuesto que quedó reducido a residual después de que en 1995 Felipe González pactara con el Instituto de Empresa Familiar la exclusión de los bienes relacionados con los activos empresariales.
Desde entonces, numerosas personas y lobbies han clamado por la supresión de esta carga fiscal, al tratarse de una doble imposición porque las propiedades se declaran también en el IRPF. A favor de la supresión está también que se trata de un impuesto extraordinario y temporal creado, precisamente, para controlar las rentas de los cotizantes. Sólo existe en Francia y Suecia, país este último que lo suprimirá el próximo año.
El Impuesto sobre el Patrimonio es una figura tributaria cedida por el Estado a las comunidades autónomas y que afecta en España a quienes tengan una propiedad que valga más de 108.182,18 euros (excluidas las deudas hipotecarias) o siempre que sus bienes superen los 601.012,10 euros. Aunque la Comunidad de Madrid elevó el umbral del mínimo exento a los 112.000 euros (150.000 en el caso de la vivienda habitual).
Relajado, ante un selecto grupo de empresarios convocados por la revista The Economist, el presidente del Gobierno tuvo un arranque de sinceridad y reconoció que en su entorno ideológico cuesta aceptar que una reducción de ingresos para las arcas públicas puede ser beneficiosa para la economía y la productividad.
Margen para más rebajas fiscales
Y reiteró un mensaje que lleva días difundiendo el Gobierno de cara al programa electoral socialista para los comicios de marzo: que más rebajas de impuestos. “En función de las circunstancias económicas y de la prudencia, se podrán realizar nuevas reducciones de impuestos, en el caso de que la ciudadanía nos otorgue la mayoría para gobernar", sentenció. Pero siempre, desde la "prudencia" y la "inteligencia". Zapatero llegó a decir que en esta legislatura "hemos hecho reducciones moderadas de impuestos".
Más anuncios. Los ingresos del Estado alcanzarán este año un superávit en el entorno del registrado el año pasado, del 1,8% del Producto Interior Bruto, "algo más incluso". Y la deuda pública se reducirá al 34% del PIB en enero de 2008, cuando el objetivo de conseguir esta cifra estaba marcado para 2010.
Destacó cuatro retos de futuro para la economía española: aumentar el bienestar y alcanzar el pleno empleo; convertir a España en un país de una economía del conocimiento, a través de una mayor competitividad en I+D+i y la lucha contra el cambio climático; mejorar el funcionamiento de las instituciones en el ámbito económico y, “por supuesto” mejorar la convivencia “en nuestro país que camina en las mejores condiciones de su historia contemporánea”.
La baja educación española: herencia del pasado
Había algo que lleva tiempo queriendo decir, y lo dijo. La razón por la cual España está por debajo de la media de los 30 países de la OCDE en su calidad de la Educación. En su visión, se debe al retraso histórico de España, la herencia del pasado. “Es más fácil alcanzar a un país en las infraestructuras: cuesta mucho más alcanzar a los países más avanzados en los fundamentos de la educación”.
Ahora bien, también enfatizó la virtud de la educación española: la igualdad y su universalización en la enseñanza primaria. “Pocos países tienen un sistema donde la movilidad social se garantice tanto a través de la educación”.
El informe PISA 2006 revelado hoy sostiene que el nivel de comprensión lectora de los alumnos españoles de 15 años ha descendido de forma notable, el de matemáticas es también ha bajado y el de ciencias apenas varía en comparación con 2003.

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