Los aspirantes demócratas a la presidencia tienen prisa por dejar atrás las políticas de George W. Bush y por reparar cuanto antes la imagen internacional de Estados Unidos. "Nuestra relación con Europa es crucial; un presidente de EE.UU. debe comprender que estas relaciones transatlánticas son centrales para la estabilidad del mundo y para las condiciones económicas globales porque somos dos actores principales", declaró a La Vanguardia John Edwards al término de un foro electoral en Des Moines, la capital de Iowa, estado que el 3 de enero inaugurará el proceso para decidir el próximo inquilino de la Casa Blanca.

Edwards, de 54 años, ex senador por Carolina del Norte y candidato a vicepresidente en el 2004, explicó a este diario que "con otros países la relación tiene que renegociarse casi cada vez, dependiendo de la coyuntura, pero con los europeos es diferente". "Con nuestros amigos en Europa, con Japón y con las otras democracias liberales tenemos una relación basada en valores - agregó-. Ellos creen en la mayoría de las mismas cosas que nosotros. Para solucionar problemas como la pobreza, el cambio climático o la proliferación de armas peligrosas se requerirá la cooperación con Europa. De un presidente de Estados Unidos los europeos deben esperar que dialogue, los trate de manera directa y respete su opinión aunque discrepemos, que trate de buscar maneras de trabajar en cooperación y de forma constructiva, que reconozca la importancia de esa relación".

Antes, en sus palabras ante varios miles de activistas sociales y de las minorías étnicas reunidos en un centro de convenciones de Des Moines, Edwards prometió que, si gana, cerrará la cárcel de Guantánamo, acabará con las prisiones secretas de la CIA, erradicará cualquier forma de tortura en la lucha contra el terrorismo, pondrá fin a las escuchas telefónicas sin mandato judicial y suprimirá los prejuicios raciales en las investigaciones policiales. John Edwards ya tuvo un excelente resultado en Iowa en el 2004 (fue segundo, por detrás de John Kerry) y es el candidato que más ha invertido en presencia personal y trabajo de base en este estado agrícola del Medio Oeste de tres millones de habitantes. Nada ha frenado su ambición política, ni siquiera la recaída de su esposa en el cáncer. Con su perseverancia, ha logrado resistir el empuje mediático y la mayor capacidad económica de las campañas de Barack Obama y Hillary Clinton.

Según la última encuesta del diario The Des Moines Register,Edwards se mantiene tercero, sin variación respecto al 23% de intención de voto. Obama llega al 28%, con una subida de seis puntos respecto al mes pasado. Clinton, con un 25%, ha descendido cuatro puntos. Estas cifras muestran que nada está decidido.

Barack Obama rentabiliza su mensaje idealista y el atractivo de su rica personalidad, pero podría ocurrirle lo mismo que a Howard Dean en el 2004, que se deshinchó como un globo cuando ya lo daban por vencedor. Hillary Clinton está pagando ya un precio por su permanente cautela y ambigüedad.

Edwards, sabedor de que se juega más que nadie en Iowa, apuesta por su mensaje populista de izquierda, con un tono de enfado hacia el sistema que le distingue de sus rivales. En sus mítines recuerda siempre sus orígenes modestos y su compromiso por combatir la pobreza.

El candidato subraya que él sí sabe cómo enfrentarse a los intereses de las grandes compañías, porque lo hizo como abogado, durante muchos años, en pleitos sobre indemnizaciones. "Sé cómo derrotarlas - afirma-. Lo hice ante los tribunales. Las derroté, las derroté y las derroté". Su tesis, utópica teniendo en cuenta la complejidad de Washington, es que podrá hacer lo mismo con los grupos de presión cuando sea presidente.

A la espera del cambio en Cuba

La nutrida presencia latina en un foro electoral celebrado en una escuela de Des Moines propició que uno de los temas que surgiesen fuese Cuba. El senador Christopher Dodd fue el único de entre los candidatos demócratas que se mostró partidario de acabar ya con el embargo estadounidense. El resto exigió que haya antes alguna decisión clara a favor de la democracia en la isla. El senador Barack Obama, no obstante, afirmó que relajarían las normas sobre visitas a familiares y remesas de dinero.