EL APUNTE

Es un estilo político. Decidir ir contra todo para que al final lo manifestado sea tanto como imposible de lograr, o alcance tanto que nadie sepa de qué se trata. Eso es lo que ocurrió en la manifestación del sábado. En la calle estaban Pujol, Maragall, Laporta y hasta Jaume Sobrequés. Por lo tanto, daba igual lo que se reclamara; sería importante. Pero no todos los ciudadanos lo contemplaron de la misma forma. Los vecinos del Baix Llobregat que he podido oír estaban bastante molestos. Dio la sensación de que lo del sábado fue coger el nombre de una manifestación en vano. La palabra infraestructuras, aunque era la que hacía de nexo conductor, brilló por su ausencia. Las 200.000 o 350.000 personas que pudieron salir a la calle el sábado lo hicieron para reclamar más independencia y no mejoras en la forma de gestionar las infraestructuras del país. Pero la gente no es tonta. Y los que se levantan a las seis de la mañana menos. Aquí de lo que se trata no es de discutir sobre quién gestiona las cosas. Aquí lo que vale es que las cosas funcionen con un control cercano o a distancia. Cada vez hay menos pelos de tonto.

alex.salmon@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.