03/12/2007 - 13:08 h
Uno de esos anónimos comunicantes que se dedican a meter peseta en el espacio de participación de ElComentarioTV, quizá el rincón de Internet más popular –en el más estricto sentido de la palabra- en el Principado de Asturias, escribió un interesantísimo artículo titulado “La Tele de barrio de Juan Vega y Avelino”, en un tono indiscutiblemente prepotentillo y no poco condescendiente, lo que sin duda en nada reduce su valor.
Embarcados en plena crisis económica internacional, desatada por las restricciones del crédito, en un sistema financiero que se apoyó excesivamente en las alegrías especulativas del mercado inmobiliario, parece que en España, políticos y empresarios no pueden ocultar ya por más tiempo, que el ladrillo y el fervor especulativo que suscitó, están pasando de ser la locomotora de nuestra economía, a convertirse en la piedra colgada de nuestro cuello, que nos lleva directamente a un pánico, que los medios de comunicación apenas si pueden disimular.
Esta situación está comenzando a ser reconocida por nuestros propios periódicos, tan dados a esconder la realidad, y en las próximas semanas empezaremos a cobrar conciencia colectiva, del tremendo problema que va a tener ahora nuestra economía, con el lastre que suponen las enormes bolsas de vivienda que está ya a la venta en los grandes barrios que han crecido de manera desordenada, o que se encuentra a medio construir, o en proceso de urbanización, en loco crecimiento desatado en las zonas más densamente pobladas del centro de Asturias.
Los presupuestos regionales en proceso de discusión, contemplan su capítulo de ingresos bajo la premisa de que aquí no pasa nada, como atinadamente reflejaba en sus páginas de economía La Nueva España del domingo: “el Principado ha calculado incluso que sus ingresos por el tributo de transmisiones y actos jurídicos crecerán en casi 50 millones de euros en relación a la previsión para 2007”.
La realidad es la que es, digan lo que digan los presupuestos elaborados por el Gobierno de Vicente Álvarez Areces, y de esos presupuestos tendrá que salir el respaldo financiero para hacer frente a alegrías como las que nos hemos permitido al gestionar créditos, a través de la sociedad instrumental Gispasa, para construir un nuevo hospital en La Cadellada, tras rechazar la oferta que se hizo en su día desde el Estado para remodelar con fondos de Madrid el complejo de El Cristo. Se trataba de crear un equipamiento estrella para impulsar la construcción de una nueva ciudad, a cargo de Sogepsa, en Prado de la Vega.
La financiación del HUCA está situada al margen de los controles de la administración –incomprensible fenómeno-, gracias al truco habilitado mediante la financiación gestionada a través de sociedades instrumentales de dudosa legalidad en su gestión sustraída al control ciudadano y parlamentario, pero la RTPA, como Sedes, el Idepa o las obras de Cabueñes, comenzarán a ser auditadas por la Sindicatura de Cuentas, de la que hasta ahora se han librado los contratos regionales. Agujeros como el de la Laboral, y en mucha mayor medida –por el origen europeo de los fondos y la naturaleza jurídica de la Autoridad Portuaria- el de El Musel, se escapan también del control de los mecanismos públicos de auditoría, y está pendiente una respuesta a las preguntas del senador Jaime Reinares, sobre la obligación del puerto de explicar sus números ante el Tribunal de Cuentas del Reino.
El Principado de Asturias ha vivido en estos últimos años una loca etapa expansionista, en la que la economía productiva ha desaparecido del mapa, de acuerdo con la corriente general española, para dar paso a la especulación desordenada -no hablamos sólo del ladrillo, el sector energético y las nuevas tecnologías, le sustituyen ahora en el juego-, pero esto ha sucedido aquí, con el clima agravado que se crea por la irresponsabilidad presupuestaria de una comunidad acostumbrada a vivir despilfarrando el dinero que llega de Madrid y de Europa, como si esa loca orgía no fuera a tener unas consecuencias brutales para nuestra calidad de vida, en los próximos años.
Los medios de comunicación privados, cebados con varios miles de millones de las antiguas pesetas que la comunidad autónoma destina a publicidad institucional, subvenciones y campañas abonadas a ‘precios políticos’, han dejado colar la creación de una televisión pública, la RTPA, que se pretendía como instrumento de lavado de cerebro colectivo, y que no es ya otra cosa que una ruina total, pues ni tiene audiencia ni la va a tener ya, porque se trata de un medio antiguo, creado con una concepción tecnológica más propia de los años noventa del pasado siglo, que de la era de Internet.
El despilfarro de la RTPA en la producción de programas, con empresas creadas ad hoc para lucrarse con esta máquina de fundir presupuestos, no tiene en cuenta el tamaño real del Principado, su población, ni el estado crítico de su economía subsidiada, que ahora se va a ver extraordinariamente agravado por la crisis financiera nacional e internacional. La maquinona es enorme y traga presupuestos sin compasión, y para alimentarla se está recurriendo a presupuestos que se generan al margen de su contabilidad, a través de las consejerías, como ha ocurrido con los programas financiados a la productora de Prisa, Plural, a través de cuentas que rompen la disciplina presupuestaria, diseminadas por diferentes huecos habilitados en dependencias de la comunidad autónoma que nada tienen que ver con el ente público y sus presupuestos aprobados en la Junta General.
Ante este panorama, los ciudadanos, con una prensa que tienen sus cuentas colgadas de los presupuestos, y una televisión pública que cuesta lo mismo que las de las grandes comunidades autónomas, creada para comer el tarro a los ciudadanos de una comunidad que no es mayor que un barrio de Madrid, sólo tienen una opción: utilizar Internet como instrumento de denuncia y defensa de sus intereses, contra una administración que parece estar en manos de una horda de irresponsables.
En tal situación, y ante los restos que tenemos por delante, una página como ElComentarioTV puede y debe ser uno de los núcleos en los que efectivamente nazca y se desarrolle la nueva televisión de Internet, una televisión de barrio, ese barrio llamado Asturias -la nueva televisión va a tener muchos núcleos, y va a ir por barrios-, en el que vive algo más de un millón de ciudadanos que necesitan instrumentos para comunicarse, que evidentemente no tienen por qué ser de lujo. Para lujos y despilfarros ya tenemos el aparato público, que se ha cargado al completo, y en un tiempo record, lo que era el boyante sector audiovisual privado que había en Asturias.
Para ejecutar este proyecto necesitamos un poco de formación de nuestros colaboradores, una formación que se va desarrollando en el tiempo, equipos elementales como cámaras digitales que hoy son perfectamente accesibles y unos cuantos ordenadores para realizar el trabajo. En cuanto a la mano de obra, como decía el autor del artículo con el que se inicia esta reflexión, no somos nosotros precisamente los responsables de la dramática situación que viven muchos profesionales de la información, en un sector deteriorado al máximo. A la sociedad civil asturiana le toca regenerarlo. Nosotros somos realistas, y de momento seguiremos funcionando a base de voluntarismo. El tiempo nos dará la razón, y si no nos la da, no pasa nada. Habremos luchado por un bonito sueño.
Este Editorial se publica también en El Blog de Juan Vega

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