AENA, el ente gestor de todos los aeropuertos, protege a Iberia de posibles competidores potenciales en otros aeropuertos, de Xavier Fageda en El Periódico
LA BATALLA POR EL CONTROL DE LA PRIMERA AEROLÍNEA ESPAÑOLA
La batalla por el control de Iberia tomó un rumbo decisivo la semana pasada. Caja Madrid ha alcanzado una participación en la aerolínea de cerca del 24% del capital, tras la adquisición del paquete de acciones que estaba en manos de BBVA y Logista. En este nuevo contexto, Caja Madrid pasa a ser determinante en cualquier operación empresarial futura que tenga que ver con Iberia, y el resto de accionistas relevantes (British Airways, SEPI, El Corte Inglés, y cualquier otra empresa que pretenda tener un papel importante en la aerolínea) deberán negociar con Caja Madrid en condiciones de inferioridad.
Es muy dudoso que Caja Madrid pueda obtener cuantiosas plusvalías de esta adquisición de acciones, dada la gran incertidumbre y el dinamismo que imperan en el negocio del transporte aéreo. Dicho esto, la operación emprendida por esta entidad financiera no es relevante ni tampoco es sorprendente.
NO ES relevante desde el punto de vista del funcionamiento de la aerolínea en el mercado aéreo. Es difícil que British Airways deje de ser el socio industrial de referencia de Iberia, pues dispone del 10% de las acciones y sería muy perjudicial para sus intereses que alguna de las otras dos grandes aerolíneas europeas, Air France o Lufthansa, se aliaran con Iberia. Por tanto, el papel estratégico de Madrid-Barajas como gran aeropuerto hub (aeropuerto de conexión) del sur de Europa para la alianza Oneworld se mantendrá, muy probablemente, intacto. Por otro lado, parece difícil que Iberia pueda concentrar un mayor volumen de operaciones en Barajas, pues su plan de negocios para los próximos años ya prevé ofrecer vuelos únicamente en rutas que tengan como punto de origen o destino, el aeropuerto de Madrid (otra cosa son sus participadas -Air Nostrum o Clickair-, cuyo modelo de negocio es muy diferente del de Iberia).
Tampoco es sorprendente. Es obvio que existen vínculos estrechos entre las cajas de ahorros y las economías e instituciones de la región correspondiente. En la medida en que la actividad de la antigua compañía aérea de bandera tiene un impacto notable en la Comunidad de Madrid (y cada vez más reducido en el resto de autonomías), es lógico el interés de Caja Madrid por convertirse en el principal accionista de Iberia. Sin embargo, la toma de control de Iberia por parte de Caja Madrid sí hace más evidente las implicaciones potencialmente negativas del actual modelo de gestión de aeropuertos para el resto de las comunidades autónomas.
La estrategia empresarial que ha seguido Iberia de concentrar operaciones en el aeropuerto de Madrid tiene sentido. Las compañías de bajo coste ejercen una fuerte y cada vez más intensa presión competitiva sobre aerolíneas como Iberia en las rutas de corto radio, donde predominan los vuelos directos punto a punto. Ello obliga a Iberia a concentrar sus operaciones en su principal aeropuerto hub, desde donde canaliza el tráfico procedente del propio Madrid y otras áreas urbanas (por ejemplo, Valencia, Sevilla... y Barcelona) hacia destinos de largo radio.
Concentrar operaciones en un único aeropuerto permite explotar de forma conveniente el tráfico de conexión (esto es, el tráfico que procede de otras áreas urbanas y que aterriza en Madrid para coger otro avión hacia su destino final) y permite priorizar el negocio de la larga distancia, que es el más rentable y más protegido de la competencia que imponen las low-cost (compañías de vuelos baratos). Es razonable no querer desarrollar operaciones de larga distancia desde aeropuertos cercanos a Madrid-Barajas, como puede ser El Prat, pues las áreas urbanas que alimentarían su tráfico de larga distancia son las mismas: esto es, las principales áreas urbanas de España.
Ahora bien, lo que tiene sentido para Iberia y Caja Madrid puede no tenerlo para otros. Además, Iberia puede desarrollar plenamente la estrategia de centrar su actividad en Madrid-Barajas gracias a que AENA, el ente gestor de todos los aeropuertos que ofrecen tráfico comercial en España, le protege de posibles competidores potenciales en otros aeropuertos. Esto es, le protege de aerolíneas que puedan desarrollar operaciones de conexión para alimentar el tráfico de largo radio en, por ejemplo, El Prat.
ESTA ES LA lectura que puede hacerse de la reciente asignación de espacios en la nueva Terminal Sur del aeropuerto barcelonés, que concede una posición privilegiada a una compañía que utiliza (y ya hace tiempo que lo ha dejado claro) este aeropuerto para alimentar su hub en Madrid y, si acaso, para rivalizar con las low cost con otra aerolínea del mismo tipo, Clickair. Si Iberia (bueno, más bien sus participadas) tienen una cuota de mercado importante en el aeropuerto de El Prat es por sus derechos históricos de antiguo monopolio, no porque apuesten más que nadie por este aeropuerto.
El gran interés de muchas aerolíneas en ubicarse en la terminal sur del aeropuerto de El Prat, ya demostró que a este aeropuerto novias no le faltan. Sin duda, hay vida después de Iberia. Ahora más que nunca es evidente la necesidad de una gestión individualizada, de manera que cada aeropuerto decida con qué compañías quiere trabajar. AENA e Iberia ya lo tienen claro. ¿Y el resto?
Xavier Fageda. Profesor de Economía de la UB.
