¿Qué más se tiene que hacer?, de Jordi Juan en La Vanguardia
EN DIAGONAL
En política no vale todo. El acuerdo alcanzado el pasado miércoles entre Zapatero y las cúpulas del PNV y del BNG para evitar la reprobación de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, es uno de los errores más grandes cometidos por el mandatario socialista. No creo que en ningún capítulo de ninguno de los libros de cabecera de sus admirados Philip Pettit y George Lakoff figure una práctica de estas características. Evitar la reprobación de la ministra en el Congreso, que no tenía ninguna consecuencia directa, a cambio de repartir más millones para la comunidad vasca y unos cuantos para la gallega es un feo gesto. Muy feo. Indigno del que se llena la boca con palabras como talante.
Que la olvidada Galicia pueda lograr ahora unos prometidos 51 millones de euros y que Zapatero conceda una audiencia a Anxo Quintana a cambio de los votos de sus diputados es un golpe a la credibilidad del líder del PSOE. Y aquí no se puede buscar más culpables. Fue el propio Zapatero quien llamó a Quintana para convencerlo del tema.
Realmente, ¿era tan importante evitar la reprobación de la ministra? Parece que sí, al menos para Zapatero, que jugó a fondo todas sus bazas hasta el límite para evitar que se repitiera la escena del Parlament. Esta obsesión de la Moncloa da aún mayor realce a la decisión de la Cámara catalana, que sí estuvo a la altura de las circunstancias.
Es más, la chapucera operación de la Moncloa pudo influir aún más en el ánimo de los miles de catalanes que el pasado sábado gritaron "basta" contra la acumulación de decisiones como esta. Basta ya a tantas palabras vanas y fútiles que esconden gestos hostiles.
El éxito de la manifestación del sábado se puede medir en la participación pero, sobre todo, porque se organizó al margen de las plataformas políticas y sociales más convencionales. Salió de la gente de la calle, sin ningún otro apriorismo ni finalidad.
¿Y ahora, qué? Esta es la pregunta que internamente deberían hacerse todos los asistentes a la manifestación y todos aquellos que no fueron pero que sintonizan con la misma idea. Más allá de los partidos que intentarán apropiarse de su éxito, comenzando por los que tratarán de reconvertir la protesta en un acto independentista contra España, hay que pensar cómo revertir este grito de Prou! en algo positivo. Nunca se construye nada desde el odio y el rencor.
El acto confirmó que existe un sentimiento. Incluso en una situación económica asentada, en una sociedad individualista que desprecia muchos valores, miles de catalanes quisieron emitir su protesta. Lanzar un mensaje que debería ser escuchado. Ya no es un tema ni del president Montilla, que más alto ya no pudo hablar en Madrid. Este es un tema para Zapatero. Es el último aviso. Si no reacciona a tiempo y sigue a la defensiva como hizo en el Congreso, no sólo perderá todo su crédito, sino que además Catalunya se le escapará de las manos. La manifestación del sábado carece de liderazgo y puede derivar hacia un lado o hacia otro. Si se le cierra la puerta de la España plural, sólo quedará la tentación de la independencia.
PNV y PP preparan el futuro
El mismo martes en que el PNV auxiliaba con sus votos al PSOE para evitar la reprobación de Magdalena Álvarez, una delegación del partido vasco cenaba con otra del PP para explorar acuerdos futuros para después de las elecciones. Los asistentes a la cena en el restaurante La Viña de Madrid no eran otros que los populares Eduardo Zaplana y Vicente Martínez Pujalte y los vascos Josu Erkoreka y José Ramón Beloki. Ciertamente, el PNV no está para muchas poesías, y lo importante es estar bien con quien gane, sea Zapatero o sea Rajoy. De momento, los vascos se dejan querer con los populares.
Y CDC sigue con Galeuscat
La decisión de PNV y Bloque de apoyar al PSOE en lugar de respaldar las tesis de CiU en la reprobación de la ministra es un golpe en la línea de flotación del proyecto de Galeuscat. Como se sabe, CDC impulsa el frente común de los nacionalistas gallego, vasco y catalán para plantar cara al Gobierno central. A pesar de buenas palabras, Galeuscat nunca ha acabado de cuajar. Parece que a partir de ahora, menos.
Las afinidades de Barrera
Heribert Barrera prefirió participar junto a Jordi Pujol en la manifestación del pasado sábado en lugar de hacerlo junto a la cúpula de ERC. Hace unos días, Barrera ya acudió a un acto del crítico Joan Carretero. La relación entre la actual dirección de ERC y Barrera está bajo mínimos.
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