Egibar afirma que detrás de la operación «está la mano del PSOE»

El presidente del PNV en Guipúzcoa, Joseba Egibar, responsabilizó ayer al Partido Socialista de las detenciones producidas a raíz del sumario 18/98 contra el entorno de ETA. También el consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, denunció el «impulso político» que han tenido el juicio y sus detenciones que, tras los arrestos llevados a cabo ayer, se elevan ya a 35.Tras las reacciones políticas, los sabotajes violentos no se hicieron esperar: de la noche del viernes a la de ayer, los radicales atacaron el juzgado de paz de Markina, incendiaron contenedores en varias poblaciones de Guipúzcoa, rompieron los cristales de tres entidades bancarias en Vitoria y quemaron un autobús en Guecho.

Sólo 24 horas después de que los socialistas vascos avalaran los presupuestos del Gobierno de Juan José Ibarretxe para el próximo año, Egibar atacó con dureza al PSOE denunciando su responsabilidad en el sumario instruido por el juez Baltasar Garzón. El líder jeltzale en Guipúzcoa aseguró que el proceso ha sido «un juicio político», lo enmarcó «dentro de la estrategia del Estado» y no dudó en sentenciar que, detrás de las detenciones, «está también la mano del PSOE, por mucho que la quiera esconder».

Desde el Gobierno vasco y en comparecencia oficial, Joseba Azkarraga (EA) sugirió, con menor claridad, la tesis de Egibar. Para el consejero de Justicia el juicio ha supuesto «un atropello» repleto de «irregularidades» que ha concluido con una operación «mediática e interesada desde el punto de vista político».

'Kale borroka'

El dirigente nacionalista consideró que el hecho de que haya sido el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien hizo pública la sentencia, demuestra la sombra política en el proceso, pues es «todo un ejemplo del impulso político que tiene este tipo de actuaciones».

Las calles vascas sufrieron, una noche más, los ataques de la kale borroka, tras una agitada jornada de detenciones en la que Batasuna alimentaba la tensión llamando a «poner una barricada».Los radicales escucharon y obedecieron. Ayer, en Azpeitia (Guipúzcoa), un grupo de radicales arrojó pintura roja y amarilla contra la fachada del domicilio de la concejal socialista de Beasain Manoli Urangaedil del PSE, que durante años ocupó un escaño en el Ayuntamiento de Azpeitia.

La noche del viernes fue especialmente conflictiva. Desconocidos arrojaron cócteles incendiarios y rociaron con líquido inflamable la puerta de acceso del juzgado de paz de Markina (Vizcaya), cuya fachada quedó ennegrecida. También los radicales quemaron 12 contenedores en Zegama, Errenteria, Soraluze y Zizurkil (Guipúzcoa), sin que se registraran daños personales.

En Vitoria, un grupo de violentos rompió los cristales de tres entidades bancarias y cruzaron contenedores en la calzada de la ciudad. No se produjo ninguna detención.

Anoche en Guecho (Vizcaya), un autobús interurbano de la empresa Bizkaibus de la línea Muskiz-Guecho quedó calcinado tras el incendio provocado por tres encapuchados, según el Departamento vasco de Interior, que también informó del lanzamiento de cócteles molotov contra dos bancos y el cruce de contenedores en Billabona (Guipúzcoa).

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