ECONOMIA Y EMPRESAS
INTERNACIONAL
El de la vivienda no es el único mercado cuya sobrevaloración amenaza las economías mundiales. Existen otros, y su final puede estar más cerca de lo que los inversores esperan.
Un 617% de plusvalía en cuatro años. Eso es lo que ha conseguido el fondo Berckshire Hathaway con su inversión en la petrolera estatal china PetroChina. Berkshire Hathaway -cuyo accionista principal y consejero delegado es Warren Buffett, la tercera mayor fortuna del mundo tras Bill Gates y Carlos Slim- compró el 1,3% de PetroChina en 2003 por 488 millones de dólares. La pasada primavera lo vendió por 3.500 millones de dólares, es decir, 2.400 millones de euros. Buffett es de los que cree que «el último duro -en su caso, más bien, los últimos 1.000 millones- que lo gane otro», porque, si hubiera esperado a principios de noviembre podría haber obtenido unos 9.000 millones de euros.
Eso es una burbuja, y no lo de la vivienda. Claro que Buffett no es el único que se está beneficiando de los episodios especulativos que pueblan la economía mundial. Ahí está el actor Hugh Grant.En 2001, compró el cuadro Liz -un retrato de la actriz Liz Taylor realizado por Andy Warhol en 1963- por 3,5 millones de dólares en Sotheby's, en Nueva York. El martes, lo vendió en Christie's por 23,5 millones de dólares (16 millones de euros).
Grant se ha beneficiado de una de las mayores burbujas del mundo: la del arte. Buffett, que por algo tiene el sobrenombre de El oráculo de Omaha, ha jugado en los últimos tiempos con dos muy concretas: la de China y la del petróleo. Ambos casos revelan que siguen existiendo burbujas en el mundo, tras (y pese) la explosión de las del ladrillo en Estados Unidos y la Unión Europea.La explicación más probable tiene un carácter a medio camino entre la estructura y la coyuntura. En los últimos años la economía mundial ha cambiado. El poder se ha movido del Norte al Sur y los países en vías de desarrollo tienen mercados financieros sofisticados, enormes tasas de ahorro y sectores industriales que devoran materias primas y energía. Eso es lo que ha provocado que todavía persistan otras seis burbujas que aún no han explotado:
1. El mercado de compra y venta de las obras de arte. Puede ser la próxima en explotar. De hecho, el precio que obtuvo Hugh Grant por Liz fue inferior al mínimo -25 millones de dólares- que esperaba el mercado. Esa posible corrección se debe a que uno de los tres grandes grupos de compradores de obras de arte es el de los gestores de hedge funds (fondos de alto riesgo) y fondos de capital riesgo, una casta de seres de otra galaxia que pueden ganar entre 500 y 1.000 millones de dólares al año y que, además, no pagan impuestos gracias al surreal código fiscal de EEUU, pero que desde el verano están pasando por una mala racha. Sin embargo, los otros dos grandes compradores de arte -nuevos ricos de los mercados emergentes y europeos, que se benefician del desplome del dólar- no tienen esos problemas, por lo que todo indica que el mercado aún tiene para rato. Un ejemplo: la semana pasada se vendió por tres millones de euros en el Reino Unido un cuadro de un discípulo de Rembrandt cuyo precio de salida era de tan sólo 2.100 euros. ¿La razón del aumento de precio? Simplemente que, en el caso remoto de que el cuadro fuera, realmente, de Rembrandt, podría alcanzar fácilmente los 20 millones en el mercado.
2. El petróleo. Si hay un mercado que sea el sueño de un especulador es el del petróleo. Con el barril a 100 dólares, un hedge fund puede tener un apalancamiento que equivale en 25 veces a sus recursos propios. En esas condiciones, no es de extrañar que el interés abierto de los futuros de petróleo (en otras palabras, el número de contratos que no han sido cerrados por cada opción, lo que constituye un termómetro de la especulación en un mercado) haya subido un 50% desde agosto. La explosión de esta burbuja no parece tener fecha todavía. En la última reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) salieron victoriosas las tesis inflacionistas abanderadas por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el de Irán, Mahmud Ahmadineyad. Sin embargo, varios expertos, entre ellos Zaki Yamani, el que fuera ministro de Petróleo de Arabia Saudí y chairman de la OPEP durante 25 años, vaticinan un descenso progresivo de los precios del petróleo hasta situarlo alrededor de los 75 dólares. De momento, el barril de Brent, de referencia en Europa, pasará por primera vez de los 100 dólares en los próximos días.
3. Las materias primas y el alza de precios de los alimentos. En total, 140.000 millones de dólares (95.000 millones de euros).Eso es lo que Travelers pagó para comprar Citicorp en 1999 y dar lugar al mayor banco del mundo. Y es ahora lo que la empresa minera australiana BHP Billiton ofrece por su rival británica Rio Tinto. Los dos gigantes tienen una capitalización conjunta de 260.000 millones de euros, es decir, más que Microsoft. Y todo gracias a la subida imparable de los precios de las materias primas no energéticas favorecidos de nuevo por la especulación y por la demanda asiática de prácticamente todo, desde minerales hasta productos agrícolas.
4. Oro y metales preciosos, en récords históricos. Es una combinación del empuje de Asia y de la búsqueda de un refugio ante la crisis de los mercados. El oro ha subido un 60% en los últimos dos años, en buena medida por la mayor demanda de China y la India, a la que se ha sumado ahora el valor refugio de ese metal, gracias a la caída del dólar y las incertidumbres acerca de las bolsas.Entretanto, la plata se ha disparado un 165% (sin descontar la inflación), mientras que, desde enero de 2005, el precio del platino ha aumentado un 65%. El oro cotizaba, en la última semana, a 822 dólares, en lo que supone, sin descontar la inflación, el mayor valor de la historia.
5. China, la madre de todas las burbujas económicas. El caso del gigante asiático es, sin duda, la madre de todas las burbujas.Claro que, como decía David Rubinstein, director ejecutivo de Carlyle, uno de los mayores fondos de capital riesgo del mundo a The Washington Post hace unas semanas «la gente dice que hay una burbuja en China. Pero hay burbujas en todas las economías que crecen». El mejor ejemplo es PetroChina, que a principios de mes alcanzó una valoración de un billón de dólares (680.000 millones de euros), más que la norteamericana ExxonMobil, la anglo-holandesa Shell y la inglesa British Petroleum (BP) juntas.Esa sobrevaloración se explica por varios motivos: los inversores chinos sólo pueden invertir en su país, los bancos dan intereses negativos (por debajo de la inflación) y la bolsa china ofrece mejores garantías jurídicas que otras áreas de la economía. Claro que, para casos desquiciados, el del portal de Internet chino www.alibaba.com, que cotiza a un PER de 320.
6. Dubai y otros países del Golfo Pérsico. En Wall Street, un experto en legislación islámica puede cobrar entre 15.000 y 25.000 euros al año sólo por asesorar a fondos occidentales acerca de cómo deben plantear sus productos para que sean acordes con la ley religiosa. Es sólo una muestra más del boom financiero de los países productores de petróleo. Claro que, para ver eso de cerca, lo mejor es irse a, por ejemplo, Dubai, la única ciudad en el mundo que puede competir con Shanghai en actividad constructora.Dubai apenas tiene petróleo, pero se ha convertido en el centro financiero del Golfo Pérsico. Algunas de las inversiones que se están llevando en ese territorio parecen tener lógica. Por ejemplo, la Bolsa de Dubai ha comprado el 28% de la de Londres y el 20% del Nasdaq neoyorquino. Otras, como las islas artificiales en forma de palmera, un paseo marítimo que tendrá siete veces el tamaño de Manhattan y un rascacielos de 30 pisos que girará sobre su base, parecen típicas de cualquier burbuja, sólo que a la enésima potencia. Finalmente, y sobrepasando ya toda irracionalidad con el ladrillo, Arabia Saudí prevé que el 30% de su Producto Interior BHruto proceda de la construcción.
© Mundinteractivos, S.A.

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