LAS CONSECUENCIAS DE LAS ´SUBPRIME´
La caída del mercado inmobiliario y la paralela crisis de las hipotecas de alto riesgo en EE. UU. (las conocidas como subprime y que se conceden a personas que no alcanzan el estándar crediticio normal y que, por ello, tienen un alto riesgo de impago) parece que tendrá más consecuencias de las que inicialmente se preveía. Así, la financiación de estas hipotecas mediante la emisión de sofisticados productos estructurados, y la colocación de estos entre entidades financieras y fondos de inversión internacionales, ha generado una extensión de la crisis más allá de las fronteras americanas.
Se trata, sobre todo, de una crisis de confianza ocasionada probablemente por la opacidad de los procesos de colocación de estos productos estructurados (los tenedores de los mismos van reconociendo las pérdidas casi con cuentagotas)y por la dificultad que entraña su valoración (muchos ni siquiera son conscientes de las pérdidas en que han incurrido).
Si bien todo parece indicar que las entidades financieras y fondos de inversión españoles no han adquirido para sus carteras un volumen significativo de estas estructuras, la crisis se está haciendo notar por el colapso de los mercados crediticios: (1) se ha producido una exagerada elevación de las primas de riesgo que ha provocado, en la práctica, el cierre del mercado primario y secundario de bonos corporativos de entidades financieras y (2) el mercado interbancario ha minorado notablemente su actividad.
Ante tal circunstancia, muchas entidades financieras se encuentran con dificultades para financiarse, por lo que han iniciado un proceso de reducción del crédito que ya se está haciendo notar.
Y, ¿qué consecuencias podrá tener todo ello para la economía española? Si bien las consecuencias dependerán de la duración del colapso de los mercados de crédito, se me ocurren las siguientes.
En primer lugar, y por lo que respecta a las entidades financieras españolas, podrían verse obligadas a definir un nuevo modelo de negocio. El modelo de crecimiento basado en el crédito hipotecario parece ya no ser válido ante la dificultar de obtener recursos para facilitar créditos y, también, ante la menor demanda de crédito hipotecario por parte de los particulares, que prefieren esperar en la confianza de que los precios de la vivienda continuarán cayendo. Probablemente, si la crisis se prolonga en el tiempo, asistamos a un proceso de concentración dentro del sector financiero, buscando las sinergias derivadas de una mayor dimensión de las entidades.
En segundo lugar, y por lo que respecta al sector inmobiliario, este dejará de ser el motor de nuestra economía al no disponer de financiación. Como anteriormente comentaba, las entidades financieras han iniciado un drástico recorte en la concesión de créditos que está afectando intensamente a las inmobiliarias. Éstas, con dificultades para vender ante la contracción del crédito a particulares, se encuentran, en muchos casos, con serios problemas para afrontar la deuda contraída con las entidades financieras.
Finalmente, todo ello afectará a la economía española en su conjunto en forma de menor crecimiento y más desempleo, dependiendo la magnitud de la duración del colapso de los mercados crediticios.
Alberto Moro Suárez. Doctor en Economía (UB) Consejero delegado de Solventis. Profesor de Mercado de Valores (UB). Presidente del Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF) en Catalunya.

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