ECONOMIA Y EMPRESAS
MANO IZQUIERDA
La evolución de la economía mundial desde 1997 ha sido la mejor de las últimas tres décadas. El gráfico recoge la tasa de crecimiento anual del PIB mundial en términos reales de los 30 últimos años, así como una medida más suave, conocida como «media móvil», de la misma serie. Hay varios datos que pueden caracterizarla como una década prodigiosa para la economía global. Su promedio de crecimiento ha sido del 4,2%, un punto por encima de las dos décadas anteriores. En tres años, ha crecido por encima del 5%, en otros tres por encima del 4% y nunca por debajo del 2,5%.Su volatilidad ha sido escasa, y la tendencia ha ido a más: los últimos años han sido los mejores.
Muchos analistas creen que viene una gran crisis, entendida ésta como un crecimiento en torno al 1,5%-2%. Es más, afirman que «ya le toca». De hecho, lo vienen afirmando desde 1999, pero lo cierto es que la crisis global no sólo no llega, sino que la economía mundial goza de buena salud. Y ello a pesar de que esta década ha estado plagada de acontecimientos económicos, políticos y financieros que han sido anunciados como el «preludio de la gran crisis global». Hemos sufrido casi un episodio anual, generalmente con estacionalidad veraniega u otoñal. Repasemos:
1997, la crisis asiática.
Las divisas asiáticas ancladas al dólar entraron en crisis en verano de 1997, provocando importantes ajustes de las balanzas de pagos e interrumpiendo la senda de crecimiento asiático. La crisis tuvo contagios en los mercados de divisas, deuda y bolsas.
1998, la crisis rusa y la quiebra de LTCM.
Se anunció la primera suspensión de pagos de deuda soberana desde los años 80. Rusia contagió a todos los mercados emergentes, con fuertes caídas de algunas divisas flotantes (peso mexicano) y aumentó la prima de riesgo de las que estaban ancladas al dólar (real brasileño, peso argentino, dólar turco). Se desplomaron las bolsas, en especial las más expuestas a Latinoamérica. El Ibex cayó un 36%, de los 11.000 a los 7.000, en apenas dos meses.Se produjo la quiebra del hegde fund americano de moda, el Long Term Capital Management, que fue rescatado por la Reserva Federal, acompañándolo de una bajaba de tipos de 50 pb. A finales de año, sobrevino la crisis brasileña, con la devaluación del real. Mientras, nacía el euro.
1999, el 'Y2K'.
También conocido como Efecto 2000, presuponía la paralización de los sistemas informáticos, que confundirían el cambio de siglo con la vuelta a 1900. El sistema de pagos se vería fuertemente afectado, las pensiones no se podrían pagar y los cajeros automáticos no darían dinero. Ahora se recuerda con sonrisas este episodio grotesco, pero muchos de mis compañeros del mundo financiero se quedaron sin vacaciones navideñas. Se dispararon los tipos a corto y se vaticinó una fuerte caída del PIB, que nunca ocurrió.
2000, el pinchazo de las 'punto com'.
Tras varios años de sobrevaloración de los activos de la nueva economía y de los valores tecnológicos, los mercados se dieron la vuelta y se desplomó el Nasdaq, arrastrando a todas las Bolsas.El Ibex cayó desde el entorno del 13.000 en marzo hasta los 9.000 en octubre. Un caída de casi un 30%, algo menos intensa que la de 1998, pero más duradera. Nueve meses continuados de crash bursátil. Los niveles de marzo de 2000 no se recuperarían hasta octubre de 2006.
2001, los ataques del 11-S.
Sin lugar a dudas uno de los acontecimientos políticos más trascendentales del siglo. Se vaticinó el comienzo de la III Guerra Mundial y la hecatombe económica global. Los mercados financieros estuvieron cerrados durante días. La Reserva Federal y el BCE, junto a otros, bajaron los tipos de interés de forma masiva. Fuerte caída del consumo durante el mes de septiembre, que se recuperaría a lo largo del siguiente octubre.
2002, la crisis argentina.
La convertibilidad de la divisa argentina con el dólar terminó de forma brusca, en medio de una «corrida bancaria» -retirada masiva de depósitos-, que dio lugar al corralito. Se produjo una de las mayores crisis económicas vividas por ningún país desde la II Guerra Mundial, ante la indiferencia del Fondo Monetario Internacional. Los países europeos superaron la introducción del euro físico sin grandes alzas de precios ni tensiones de pagos.
2003, Irak y la escalada del petróleo.
En medio de fuertes divisiones entre los países aliados, se produjo la invasión de Irak, cuyo desenlace no fue tan rápido como se había previsto. En el verano de 2004 se inició la escalada del precio del petróleo, que duraría hasta bien entrado 2005.
2007, la crisis de las 'subprime'.
Al lector que haya aguantado la lectura de todos estos episodios le habrán venido a la memoria los momentos de temor, tensión e incertidumbre vividos en esta década. Es el momento de volver al principio de este artículo y recordar que este periodo de turbulencias ha sido, sin embargo, el de mayor bonanza económica mundial.
En este otoño de 2007, el lector estará viviendo la incertidumbre asociada a los problemas de confianza y de liquidez por la crisis de los activos hipotecarios de baja calidad o subprime. Muchos anticipan, una vez más, una crisis crediticia, seguida de una recesión económica global. En absoluto quiero decir que no haya ningún fundamento financiero; sin duda habrá bancos afectados, con el consiguiente riesgo para la confianza. Ni pretendo afirmar que sea un episodio intrascendente. Pero tampoco lo fueron muchos de los mencionados en la lista anterior, algunos graves y dramáticos, y la economía global exhibió su fortaleza. Los bancos centrales actuaron tanto vía cantidades (inyecciones de liquidez) como vía precios (tipos de interés). Los gestores de activos diversificaron en busca de la calidad. Las empresas apostaron por la eficiencia y los gobiernos utilizaron su capacidad de actuación fiscal.Por todo ello, pese a los agoreros, hoy es menos probable el escenario de la «gran crisis mundial» que el escenario de que todo se quede en el bluff de 2007.
msebasti@ccee.ucm.es
© Mundinteractivos, S.A.

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