La fiscalidad agraviada, de Javier Ortiz en Público
La fiscalidad agraviada
El estudio que ha dado a conocer el BBVA, y que tanto revuelo está teniendo, no dice en cuánto contribuye «cada madrileño» o «cada catalán» al Estado, sino cuánto dinero del erario procede de Madrid, o de Cataluña, o de la comunidad autónoma que sea, y cuánto acaba por regresar a su territorio de origen.
No es ni mucho menos lo mismo. Por dos razones.
La primera, aplicable a todas las estadísticas de este género, es la consabida: que cien personas hayan comido cien docenas de ostras a lo largo de un año no quiere decir que cada una se haya comido una docena. Es bastante más fácil que diez hayan comido diez docenas, y el resto ninguna.
Pero la segunda razón es, en este caso, más decisiva. A la hora de examinar las balanzas fiscales autonómicas, es obligado tener en cuenta que Madrid sirve de sede fiscal a una gran cantidad de empresas cuya actividad económica se realiza en buena medida fuera de la propia capital del Estado. Es bien sabido que son muchas las multinacionales que tributan en Madrid, aunque tengan sus centros de trabajo repartidos por toda España.
De modo que la cifra resultante no tiene nada que ver con lo que paga «cada madrileño».
Añádase que Madrid, por el hecho de ser la capital del Estado, concentra un alto número de organismos oficiales (y de funcionarios, en consecuencia) que están en Madrid, en efecto, pero que no son de Madrid, porque su labor proviene de (y revierte en) el conjunto estatal.
No reprocho al equipo de estudios del BBVA que haya propalado frivolidades sobre lo que paga «cada madrileño», «cada catalán» o «cada valenciano», pero sí que no haya alertado contra la interpretación demagógica de los datos que ha dado a conocer.
Pienso en mi caso. Este año que acaba he trabajado disperso entre Euskadi, Madrid, Cataluña, Alicante, Canarias... Los estadísticos acabarán situándome en la delegación de la Agencia Tributaria en la que finalmente me retrate, y harán bien, por pura lógica. Pero sería absurdo que haya quien pretenda meter en danza mis impuestos para fabricar agravios comparativos sobre lo que paga «cada madrileño», «cada valenciano»… o «cada vasco».
Será absurdo, pero lo habrá.
