"Estaba en un bar -cuenta José- y como "El Correo Español" era el único periódico que estaba libre, le eché una ojeada. Yde pronto me entró una indignación sin límites cuando leo el sigueinte titular: "Iñaki Azkuna: Ni tengo edad, ni ganas de quedar bien con Ibarretxe". Este alcalde de Bilbao, pensé, es un descerebrado".

Dejé el periódico en una esquina y me tomé mi café cortado. Rumiaba mi desasosiego ante tal villanía de un cargo público del PNV, que es un tanto peculiar o chirene, como a él gusta decir, pero que suele pasar por encima de muchas cosas, y sobre todo del sentir de la mayoría de los nacionalistas.

"Este Azkuna -seguí pensando-, que en su mayoría de edad fue rojo, luego rosado y después se hizo del PNV, es como una marioneta que baila al son que mejor le va. Y lo mismo dejó su izquierdismo por la derecha, que la medicina por un cargo público".

Mi indignación iba en aumento cuando, preso de la ira, me apoderé de nuevo del periódico y fui a la noticia (por decir algo), y me leí la información enterita. "El alcalde de Bilbao -decía dentro-, única capital vasca gobernada por el PNV, se descolgó con una declaración que lleva su sello al aprobar una propuesta de su grupo que pedía el archivo de la causa abierta a Juan José Ibarretxe por reunirse con Batasuna. Espoleado en el pleno municipal por el portavoz del PP, Antonio Basagoiti, quien le reprochó que intentara «ir de 'bienqueda'» con Ibarretxe después de censurar su consulta, Azkuna dijo: «Yo ya no tengo ni edad, ni ganas, ni tengo por qué quedar bien con el lehendakari, pero apoyo el archivo. Los políticos debemos tener libertad para el diálogo en un intento por buscar mejores situaciones».

Y más adelante, Azkuna -sigue el periódico-, "defendió la separación de poderes y tildó de «absolutamente legal» la propuesta. «Los políticos debemos tener las manos abiertas para hablar hasta con el diablo. Y lo dice quien no está de acuerdo siempre con hacerlo con el diablo».

Total, dice José, que ante un ejemplo de manipulación tan rastrero y evidente, "El Correo español" que pretendía seguramente sembrar cizaña entre los nacionalistas, lo que ha conseguido es que Azkuna quede como un caballero y ellos como unos aprendices torpes del periódico "El Mundo" o de la emisora de la Conferencia Episcopal Española".

Azkuna, que tanto gusta de llevarse bien con este periódico, concluye José, me imagino que habrá tomado nota de esta manipulación, aunque también es verdad que, como él mismo reconoce, si no tiene ni edad, ni ganas, ni tiene por qué quedar bien con Ibarretxe, que es su lehendakari, la misma actitud tendrá para con Bilbao.