El yunque del "seguiré", de Fernando Ónega en La Vanguardia
LA CUESTIÓN CATALANA
Zapatero puede aplicar a su ministra de Fomento la vieja copla: "Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio". Contigo, porque me machacan; sin ti, porque me humillarían. Es decir: si la mantiene, la oposición tiene un yunque para golpear; pero si la destituyera porque lo reclama la oposición, sería una cesión o una derrota en el peor momento de la legislatura. Entre los dos males, Zapatero ha escogido el que considera el menor de los perjuicios: mantenerla. ¿Qué consigue con eso? Desde el punto de vista personal, tiene un paragolpes que, sin ella, caerían sobre su cabeza. Mirando al PSOE, une a la militancia, que aprecia a un presidente que no deja a nadie en la estacada. Y, como mensaje general, muestra seguridad en sus obras.
Hay que decir que Zapatero se ha empleado personalmente y a fondo en sostener a Magdalena Álvarez. El mismo martes, fecha de la reprobación parlamentaria, habló por teléfono con Anxo Quintana, líder del Bloque Nacionalista Galego, y hubo precio a su apoyo: 51 millones para el sistema gallego de bienestar y desbloqueo de las transferencias a la Xunta. El acuerdo con el PNV ya fue contado ayer aquí por Enric Juliana. Quiere decirse que no se ha reparado en gastos. Se ha tratado la reprobación como si fuera el gran asunto de la estabilidad política de España.
Con lo cual se ha puesto en marcha la alternativa primera: todo el mundo se ha puesto a golpear en el yunque. Seis preguntas le hicieron ayer en el Congreso, seis. Otras doce le esperan, probablemente, en las dos sesiones de control que faltan. Ni Moratinos ha unido tanto a la oposición. Las palabras más suaves que ayer recibió doña Magdalena han sido "prepotente" e "ineficaz". Pero el yunque no se ablanda. No hay en ella ni un gesto de modestia ni reconocimiento de un pequeño error. Y, si habla de Catalunya, va con un dato por delante: el Gobierno del PSOE invirtió en infraestructuras 10.400 millones de euros, mucho más que el PP en los mandatos de Aznar. Y estos últimos cuatro años, un 55 por ciento más que la legislatura anterior.
Pero no sirven de nada los datos del ministerio ni los reproches de los partidos catalanes y la oposición unida a ellos. Dolors Nadal, por ejemplo, ve en la ministra de Fomento "una chulería deplorable". Y la ministra ve en cada grupo, sucesivamente, engaños a los ciudadanos, desconocimiento de lo que hablan, tonterías o mentalidad partidaria. La sesión de ayer no fue exactamente de control, sino de tortura, que el presidente de la Cámara, en su buen hablar, temió ver convertida en pandemónium. Fue un inmejorable diálogo de sordos, donde la mayoría quiso hacer otra forma de reprobación. Joan Tardà predicó un independentismo mercantilista ( "España no nos sale a cuenta") y el yunque seguía sin ablandarse: "Seguiré". Próxima cita, el sábado en Barcelona. Para disgusto de Manuel Marín, ha sido la primera vez que en el Congreso se oyó: "Tots a la manifestació".
