Más de 500 antifascistas recorren las calles de Gràcia en una manifestación sin incidentes

La conferencia que debía pronunciar en Barcelona el polémico revisionista estadounidense David Duke en la no menos controvertida Librería Europa se suspendió ayer poco después de que cerca de 500 miembros del colectivo antifascista de la ciudad intentaran boicotear el acto.

La cita, en la que debía presentarse el último libro de quien fuera líder de la organización racista Ku Klux Klan (KKK), Supremacismo Judío, fue suspendida por el mismo dueño de la librería, el ex presidente de la organización neonazi Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE) Pedro Varela, quien en 1998 fue condenado a dos años de prisión por un delito de apología del genocidio y a otros tres años por fomentar el racismo. Según argumentó ante los medios de comunicación una vez disuelta la manifestación, decidieron no seguir adelante con la conferencia tras recibir oficialmente la orden judicial que permitía el acceso al local de agentes de los Mossos d'Esquadra para que grabaran el encuentro neonazi y, si de forma manifiesta, se hacía apología del racismo en la conferencia, ésta fuera suspendida y sus promotores arrestados.Todo un «ataque a los principios constitucionales», según Varela, quien esgrimiendo un ejemplar de la Constitución Española lamentó haber vivido «un día muy triste para Barcelona, para Cataluña y para toda España».

Su polémico invitado tampoco escatimó críticas hacia lo que considera «la opresión de la libertad de opinión» que se vive en España, pese a que sí que logró pronunciar sendos discursos en Madrid y Valencia durante esta semana sin que nada se lo impidiera.Además, y durante una rueda de prensa a pie de calle que se alargó más de media hora, aseguró que «defiendo la población española más que muchos de vuestros políticos, porque ellos saben que la gente sencilla se puede entender con este discurso». Según puntualizó minutos después, «nosotros no somos violentos y no alimentamos el odio racial», desvinculándose del KKK, porque «hace 30 años de eso y ahora puedo maldecir el extremismo blanco», informa Luis Garrido.

Toma policial de Gràcia

La protesta de los grupos antifascistas contra la conferencia de David Duke, convocada a través de los medios de comunicación alternativos con los que cuentan en la red, logró reunir a 500 jóvenes -entre skinheads, punks y miembros de colectivos independentistas- en la plaza Rius i Taulet, desde donde partieron con pancartas en las que exigían el cierre de la Librería Europa con lemas como «Fuera nazis de Gràcia» o «Cerremos la librería Europa.Ni nazis ni KKK». Además, y en paralelo a la manifestación de la misma naturaleza que se celebraba a la misma hora en Madrid, no olvidaron recordar a Carlos Javier Palomino, el joven de 16 años asesinado en la capital española por un militar miembro de un grupo de ultraderecha cuando acudía a otra protesta con la leyenda «Ni olvido ni perdón. Ninguna agresión sin respuesta».

Los responsables del operativo puesto en marcha por los Mossos d'Esquadra, en esta ocasión y en un intento por evitar los disturbios vividos el pasado fin de semana en el centro de la capital catalana y que provocaron heridas a más de 20 agentes, convirtieron la calle Sèneca, sede de la Librería Europa, y las calles adyacentes en un verdadero fortín en el que era prácticamente imposible el acceso, incluso para los medios de comunicación.

Horas antes de que comenzara el acto neonazi, decenas de efectivos policiales se ocupaban de bloquear todo acceso a la calle, impidiendo incluso a los vecinos del lugar llegar a sus domicilios sin enseñar previamente algún documento acreditativo. Una vez comenzada la manifestación, y ante la sorpresa de los peatones y los conductores que se encontraban en ese momento en la zona, más de una veintena de furgonetas policiales y cerca de medio centenar de agentes se encargaban de tomar el barrio cortando el tráfico entre la Avenida Diagonal y Gran de Gràcia, y provocando el consecuente atasco en una zona especialmente saturada a esas horas de la tarde.

En dicha confluencia es donde se toparon los presentes en la protesta y los efectivos policiales, quienes permitieron a los manifestantes acercarse a escasos 50 metros de la Librería Europa.En esta ocasión, sin embargo, los incidentes se limitaron al lanzamiento de varios objetos contra el cordón policial y a varias cargas por las calles cercanas a la Plaza de Sant Miquel, provocadas por los amagos de acercamiento a la librería. Además, se quemó un muñeco que simbolizaba a un encapuchado del KKK y un contenedor de basuras, apagado por efectivos de los Bomberos escasos minutos después de que se disolviera la manifestación.

Una vez disuelta la manifestación, se pudo ver en los alrededores de la Librería Europa a varios grupos de skinheads neonazis, sin que consten enfrentamientos con los grupos de ideología contraria.

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