LA POLEMICA NACIONAL
TELEVISION Y VIOLENCIA DOMESTICA.
Ya se ha superado este año el total de muertes de mujeres por violencia doméstica alcanzado durante todo 2006. Además, ahora ha intervenido la televisión, alimentando la polémica.
El trágico final de la joven rusa Svetlana tras pasar por un programa de Antena 3 ha desencadenado una catarsis a tres bandas: la Administración y las organizaciones sociales acusan; las televisiones se defienden; los demás medios informativos intentan establecer responsabilidades con cierta ecuanimidad.
Recalcaba El País: «Otras cadenas salieron en defensa de Antena 3, pidiendo que no se cargaran las tintas contra el programa. Tanto Ana Rosa Quintana, de Telecinco, como Concha García Campoy y Antonio San José (Cuatro) señalaron que el asesino burló los controles establecidos y que el hecho de que pasara por un programa de televisión es una circunstancia, no una causa del crimen». El País recordaba que esta vez se han acumulado circunstancias desdichadas: la joven no dijo que rechazase ver a nadie, ni reveló sus denuncias de su compañero; éste mintió...
EL MUNDO, en su editorial, apuntaba: «No creemos, desde luego, que El diario de Patricia sea causante, siquiera indirectamente, de la muerte de Svetlana. Por esa misma regla, podría señalarse al juzgado que fue incapaz de localizar a su ex pareja días antes del crimen para comunicarle la orden de alejamiento. (...) Pero sí es el momento de apelar a la responsabilidad social de unas cadenas que existen gracias a unas concesiones del Estado».
Terciaba ABC: «La escena lamentable del hombre arrodillado ofreciendo un anillo de compromiso generó sin duda una reacción violenta en un individuo cuyo perfil apunta al clásico maltratador que considera a la víctima como un objeto de su propiedad. Para colmo de males, el futuro asesino se paseaba por los estudios mientras la Justicia era incapaz de localizarle. (...) Esta cadena de despropósitos culminó con una nueva víctima».
En cuanto a los columnistas, unas pinceladas. Vicente Verdú, en El País: «¿Desaparecerá esta clase peligrosa de programas que lleva ya cosechadas varias víctimas mortales en diferentes países? Desde luego que no. El filo de la muerte favorece la audiencia y su visita eleva la importancia potencial del espectáculo. Nadie hizo nada para que la calamidad se produjera, pero una vez sobrevenida, ¿cómo no pronosticar que, en adelante, la emisora ganará el implacable y famoso crédito de lo siniestro?».
Jesús Lillo, en ABC: «En esta macabra historia, la víctima de la televisión no es otra que el presunto agresor, un hombre herido y desequilibrado al que un programa quiso convertir, como a tantos otros pobres diablos y a través de una escena humillante de nudismo emocional, en pasatiempo de media tarde. El asesinato de Svetlana no está grabado, pero la secuencia del paso previo de la víctima y su presunto verdugo por la tele es lo suficientemente cruel y violenta como para imaginarse un continuará a puñaladas. La tele no mata, pero trafica con la desesperación y aprovecha la debilidad humana».
Ferran Monegal, en El Periódico, narra bien toda la sórdida manipulación: «Es llamada entonces al plató para que se siente junto a Ricardo, y éste, arrodillado, le pide que se case con él. Svetlana queda sin palabras. Sus ojos demuestran una sorpresa incómoda. Balbucea. Patricia la apremia: '¡Nos tienes a todos en vilo!'. Y Svetlana sigue balbuceando, nerviosa, y acaba diciendo: 'No..., no, no'. '¿No, o no sé?', insiste Patricia, escarbando. Y Svetlana concluye: 'No'. Y la escena se acaba». No del todo...
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados