Rajoy no quiere fotos con Alcaraz en vísperas de las elecciones, de Antonio Casado en El Confidencial
Demasiado tarde repara Mariano Rajoy en lo poco favorecido que sale en las fotos junto a Francisco José Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas contra el Terrorismo. El distanciamiento ya se había producido hace algunos meses, pero la consigna del presidente del PP no caló entre algunos dirigentes de su partido, los que siguen considerando a la AVT como su mejor baza para impedir que Zapatero gobierne en coalición con ETA, según la doctrina Mayor Oreja.
Ahora tiene difícil arreglo impedir que la causa política del señor Alcaraz se confunda con la de Rajoy y la del partido que éste dirige. La causa del presidente de la AVT ha quedado enunciada en ocho manifestaciones contra la política antiterrorista del Gobierno de la Nación elegido en las urnas. Mañana será la novena -si están bien hechas las cuentas-, con paso frente a la sede del PP y cierto temor a que los grupos ultras, muy movilizados estos días, hagan de las suyas.
Hablo con toda propiedad de la causa política de Alcaraz. Nada que ver con una labor de asistencia y apoyo a las víctimas del terrorismo. Si la lleva a cabo no le cunde. O la oculta para no darse importancia. El caso es que uno recuerda muchas intervenciones públicas de Alcaraz contra el Gobierno y su presidente -alguna tan excesiva que le va a llevar ante los jueces-, y ninguna relacionada con gestiones encaminadas a resolver problemas reales o a mejorar la calidad de vida de las víctimas.
A lo que íbamos: Rajoy no quiere fotos con Alcaraz en vísperas de las elecciones porque le perjudicaría ante los votantes. ¿Iba a perderse la manifestación si la creyese oportuna, acertada, razonable y compartida en sus motivaciones por una mayoría de ciudadanos? Lo malo de la tardía decisión personal de Rajoy por desmarcarse de este extraño personaje es que no cuadra con el apoyo oficial del PP y la presencia en la marcha de mañana de relevantes dirigentes del partido. El mensaje es equívoco y contradictorio. En política, y más en vísperas de unas elecciones, eso es demoledor.
Más vale no profundizar en las explicaciones oficiales de la dirección del partido. Lo de la agenda -Rajoy no asiste a la manifestación porque tiene un acto en Almería-, es tan infantil, tan barato, que no vale la pena comentarlo. Mucho peor es, por lo que tiene de esquizoide, querer compensar la ausencia del líder del partido con el apoyo del partido a las reivindicaciones de la AVT. Básicamente, ilegalización de todos los brazos políticos de ETA y derogación del permiso parlamentario para tratar eventualmente con la banda terrorista.
Está en su derecho el PP de identificarse con esos objetivos, pero para ello no necesita a Alcaraz y su enésima convocatoria de movilizaciones callejeras contra Zapatero. Salvo reconocimiento expreso de que el PP se siente incapaz de conseguir esos objetivos sin la ayuda de un personaje como Alcaraz y sus extemporáneas manifestaciones en la Legislatura con menor número de víctimas del terrorismo de ETA.
