La Comisión de Comunicación y la ficción denominada ‘Libertad de Expresión’, de Juan Vega en su Blog
Noviembre 23, 2007 – 2:17 pm
El mundo de la comunicación se enfrenta a una poderosa reconversión Googleque enfrenta dos concepciones de la publicidad.
Una, la que tiene que ver con los costes reales de los servicios, que es la publicidad contemporánea, la que sigue el modelo Google propio de la Web 2.0, algo de lo que todo el mundo habla y pocos saben qué es, aunque si algo está claro, es, lo que no es.
Los anuncios de Google que se ajustan a este molde 2.0, son módulos de programación autónomos, ajenos al servidor en el que se aloja la página que los utiliza, y ellos se ajustan a los contenidos de la página en la que se insertan, adecuando la oferta publicitaria, en todo momento, al contexto en el que se publica.
Si la página habla del paisaje de Llanes, por ejemplo, el anuncio contendrá casas en venta en Llanes. La publicidad y la financión de Internet son el origen de esta revolución tecnológica, que permite imbricar en una mismo espacio, materiales de múltiples servidores, entre los que destacan, por su desarrollo, las posibilidades de insertar vídeos, fotos, audios, mapas, animaciones, diapositivas, presentaciones, documentos, tal y como ha ido haciendo, en sus dos años y medio de existencia, la comunidad de ElComentarioTV, cuya evidente anticipación no será jamás reconocida por por unos gobernantes que han prohibido su entrada en los servidores públicos del Principado de Asturias, mientras premian una página tan primitiva como la de El Comercio de Gijón.
Eso no no extraña. La libertad vive horas bajas, e Internet es un campo de batalla en el que los gobiernos preparan su guerra. Por eso hay que diversificar los dominios. Si nos cierran uno, tenemos otros. Como ocurrió en el Principado, en cuyos servidores sí se puede leer ECTV, pero utilizando la dirección tini.esguay.com.
¿Cuál es la diferencia esencial entre la publicidad con la que todavía asaltan a las empresas los medios convencionales y la que ha lanzado Google al estrellato?
Mientras el anunciante convencional paga porque su anuncioEl Comercio premio Web 2.0 estático se publique, indiferentemente de quien lo pueda leer, el anunciante del modelo Google sólo paga por cada visitante que ha llegado a su página, haciendo click en el anuncio en la página de la que partió. Un anuncio de Google como los que se insertan al pie de Escandalera, en ECTV, es el mismo que el que se inserta en un gran periódico, y además el anunciante paga lo mismo –unos céntimos por cada click- y queda satisfecho, porque hasta el último céntimo que paga revierte en su negocio, lo que no tiene nada que ver con el atraco a mano armada que es la publicidad estática -¿podemos decir analógica, por contraposición a digital?- de los medios convencionales.
La explosión de Google en bolsa, que los analistas (Crédit Suisse) atribuyen a su expectativa de alcanzar los 900 dólares por acción, se debe a sus extraordinarios beneficios publicitarios, que en España se encuentran aún en la prehistoria.
¿A dónde van nuestros prepotentes medios de comunicación, Construyendo Asturiascon sus grandes plantillas y sus elefantiásicas estructuras de empresa, que todavía no se han enterado de que detrás de la publicidad contextual de Google, vienen barriendo los mapas de Google Maps, que se están comiendo toda la información de los anuncios por palabras y ya tienen volcada toda la información tipo ‘páginas amarillas’? Libran todavía por el gran atraso que tenemos en el desarrollo del acceso a Internet, que hace que los anunciantes españoles aún no se hayan dado cuenta de que aquello por lo que pagan 3.000 euros, lo pueden resolver por unos céntimos, abonados por unos ‘clicks’, de lo más eficaz, y en la misma página, puesto que no hay periódico español que no incluya ya los anuncios de Google.
Así las cosas, no es de extrañar que en los medios asturianos se hayan escondido todas las noticias relacionadas con la denuncia de la diputada Noemí Martín, sobre la constitución de la Comisión de Comunicación, presidida por la consejera portavoz del Gobierno, Ana Rosa Migoya y en la que participa con un destacado papel su hombre de gabinete, Victor Manuel Suárez Prado, procedente del conglomerado de cooperativas conocido como ‘La Productora’, que tanto tuvo que ver con la ocurrencia promovida para burlar la Ley de Comunicación, que prohibe que las administraciones hagan gamberradas como la edición del libro Construyendo Asturias.
Recientemente, la Stock Imagescoalición electoral Unidá dio a conocer que los juzgados de Oviedo están investigando aquella publicación, y que una empresa de Langreo, Stock Images S. L. era la que había facturado 41.760 euros, la misma cifra que facturó la agencia de publicidad Punto Cero, por 281.100 ejemplares editados en la imprenta Avenida Gráfica, pagados mayoritariamente con publicidad de la empresa pública Sedes, que abonó 146.856 euros de fondos públicos para financiar una actividad electoral ilegal, junto con las principales empresas contratistas de la administración, que ahora se sabe que son responsables de sobrecostes como los del HUCA o los de El Musel, aunque nadie les demande tan responsabilidad.
Para más descaro, este jueves, el propio presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, acaba de otorgar personalmente uno de los Premios Sociedad de la Información, a la empresa Stock Images que está siendo investigada en los juzgados, por las denuncias de Unidá. Los periódicos han hecho caso omiso de las denuncias de la diputada Noemí Martín, que afirmó que poner a Migoya y a Suárez Prado al frente de la Comisión de Comunicación, encargada de perseguir estos abusos, era poner la ‘zorra’ a vigilar el ‘gallinero’. Es normal. ¿Es viable hoy en día la prensa convencional, cuando la publicidad de Google es la opción creciente y más barata, de no ser por la cuantía de los fondos públicos con los que estas empresas cuadran sus balances? ¿Puede decirse, en una situación así, que existe la libertad de expresión? En una situación histórica como la que vivimos, en la que sin esa publicidad periódicos, radios y televisiones estarían en quiebra, los principios constitucionales de libertad son una pura ficción.

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