Seattle es una ciudad de alta tecnología, sede de Boeing, de Microsoft y de multitud de fabricantes de videojuegos. Aquí, en la costa norteamericana del Pacífico, nació también la cadena de cafeterías Starbucks, un ejemplo perfecto de la imparable tendencia uniformadora del consumo en el mundo globalizado. Por eso tiene mucho valor que haya sobrevivido uno de los mercados más antiguos y con sabor europeo en Estados Unidos. Se trata del Pike Place Market, que continúa siendo una sólida institución local y un lugar de peregrinaje para los visitantes.
Encaramado como un mirador sobre la bahía de Elliott, en el centro de Seattle, el mercado fue fundado en 1907 por líderes cívicos y comerciantes influidos por cierta ética socialista. Su idea era eliminar los intermediarios para que pescadores y agricultores pudieran vender directamente la mercancía.
El largo y abigarrado corredor está flanqueado por puestos de los más variados productos. Destacan el pescado y la fruta, pero también las flores, quesos, galletas, café. El salmón, la joya de la región, ocupa un lugar preeminente, así como los enormes cangrejos y las ostras. La variedad rey -o chinook- es la más apreciada entre los salmones. Para las tribus indias, este pescado posee una cualidad casi sobrenatural. Así como el bisonte era el principal medio de sustento para los indios de las praderas, los nativos de la costa del Pacífico vivieron durante siglos del salmón. Había millones de ellos en los ríos y los podían capturar sin esfuerzo. En el Pike Place Market, hacia las seis de la tarde, los pescaderos gritan y animan al público a comprar el producto sobrante. Quedan aún unos ejemplares magníficos sobre el hielo.
Otra estrella del mercado de Seattle son las manzanas, algunas de gran tamaño. El estado de Washington -que no hay que confundir con Washington DC, la capital federal- se enorgullece de ser el primer suministrador de manzanas de Norteamérica. Los fértiles valles del interior, como el del Columbia, son ideales para ciertos árboles frutales. La variedad climática, con áreas húmedas y otras muy secas, hace que la zona sea también rica en viñedos, que dan caldos de gran calidad. El Pike Place Market exhibe un muestrario de lo mejor del estado de Washington y de lo que la rica colonia inmigrante aporta: productos japoneses, chinos, italianos, griegos. Muchas tiendas siguen ahí casi desde el inicio, como la Three Girls Bakery, que vende delicioso pan y pasteles, o De Laurenti Specialty Foods Market, un templo de manjares italianos, con selectos aceites, vinos y quesos.
En los años setenta del siglo pasado, influidos por las nuevas corrientes urbanísticas, los responsables municipales de Seattle renovaron el centro de la ciudad y se plantearon derribar el viejo edificio del mercado. Afortunadamente, un profesor de arquitectura, de nombre Victor Steinbrueck, se opuso con vehemencia a tal proyecto y organizó un movimiento popular que consiguió frenarlo. Pudo salvarse un tesoro de biodiversidad urbana que contrasta con la hegemonía implacable de las grandes superficies, de las cadenas omnipotentes que diluyen por completo la idiosincrasia de las ciudades.

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